+ El proyecto costaría unos 3 mil millones de pesos
+ La empresa pondría la inversión; Tepa, la basura
Tepatitlán, Jal.- Después de meses de polémica por la ubicación de una planta de transferencia y separación de residuos, el proyecto para resolver el problema de la basura en Tepatitlán tomó un nuevo rumbo: el municipio plantea avanzar directamente hacia una planta de termovalorización que convertiría los residuos en energía eléctrica, con una inversión privada estimada en unos 3 mil millones de pesos.
La planta de transferencia, que cambió de ubicación en varias ocasiones y provocó inconformidad entre vecinos, no está formalmente descartada, pero pasó a segundo plano. De acuerdo con lo explicado durante una sesión informativa con medios, empresarios y autoridades, podría servir como solución temporal mientras se construye la planta definitiva, aunque todavía no se ha decidido si será construida.
La termovalorizadora tendría una capacidad planteada de 250 toneladas diarias, frente a las aproximadamente 180 toneladas de residuos sólidos urbanos que genera Tepatitlán cada día.
El alcalde Miguel Ángel Esquivias explicó que la búsqueda de una solución surgió ante el costo que representa trasladar la basura fuera del municipio. El vertedero de San Bartolo dejó de operar en marzo de 2024 y actualmente el Ayuntamiento paga alrededor de 600 pesos por tonelada entre transferencia y disposición final.
Fue esta problemática la que llevó al municipio a acercarse el año pasado con la Secretaría de Desarrollo Energético Sustentable de Jalisco. Manuel Jesús Herrera Vega, titular de la dependencia, explicó que el gobierno estatal ya analizaba alternativas para aprovechar los residuos en la generación de energía, por lo que ambas iniciativas terminaron coincidiendo.
La Secretaría revisó tres tecnologías —una mexicana, una alemana y otra de la India— antes de considerar como la más adecuada una tecnología desarrollada en Europa. Como parte del proceso, representantes del gobierno estatal, el Ayuntamiento y empresarios visitaron una planta en Bilbao, España, para conocer su funcionamiento.
De la basura a la energía
De acuerdo con los promotores, el proceso contempla una combustión controlada y tratamiento de gases, mediante la cual los residuos generan vapor que posteriormente mueve turbinas para producir electricidad. También se planteó aprovechar calor y vapor para industrias cercanas.
Los empresarios señalaron que la tecnología ya opera en distintas partes del mundo y que no se trataría de experimentar con una tecnología nueva en Tepatitlán.
La propuesta original de la planta de transferencia contemplaba separar materiales aprovechables y reducir entre 30 y 40 toneladas diarias de basura que actualmente son trasladadas al sitio de disposición final, con el consecuente ahorro en transporte y pago por tonelada.
Sin embargo, para no retrasar nuevamente la solución definitiva con la búsqueda de un terreno y la construcción de esa infraestructura, el planteamiento actual es avanzar directamente hacia la termovalorizadora.
Inversión privada
Los representantes empresariales fueron enfáticos en que ni el Ayuntamiento ni el Gobierno del Estado aportarían dinero para construir la planta, ni tampoco el terreno. No se trataría de una asociación público-privada.
La inversión estimada es de unos 3 mil millones de pesos durante los 30 años de operación contemplados, de los cuales alrededor de mil millones corresponderían a la construcción y el resto a operación y mantenimiento. El financiamiento sería mediante capital privado y créditos bancarios.
El municipio, en cambio, tendría que garantizar el suministro de residuos sólidos urbanos durante un plazo que el alcalde estimó en 30 años. El Ayuntamiento continuaría encargado de la recolección, mientras que la disposición final sería concesionada a la empresa.
Esquivias estima que este esquema podría representar un ahorro de alrededor de 50 por ciento frente a los costos actuales de transferencia y disposición final.
El Estado pone permisos, no dinero
El Gobierno del Estado no tendría inversión económica en el proyecto. Herrera Vega explicó que su participación estaría enfocada en atraer la inversión y facilitar la parte regulatoria, además de acompañar la gestión de permisos federales y estatales, entre ellos el impacto ambiental que corresponda al sitio que finalmente se elija.
Los empresarios estiman que entre trámites, construcción y puesta en operación podrían transcurrir 18 a 24 meses, pero antes el proyecto deberá obtener el respaldo del Ayuntamiento y posteriormente pasar por el Congreso del Estado.
Mientras tanto, el municipio continuará con la socialización de la propuesta. Esquivias anunció nuevos foros en CUAltos y en el Instituto Tecnológico Superior de Jalisco, para explicar el funcionamiento de la termovalorización y resolver dudas.
El proyecto todavía no es un hecho consumado, pero Tepatitlán ya cambió de estrategia: en lugar de seguir esperando una planta de transferencia como solución principal, busca que la basura que hoy representa un gasto se convierta en materia prima para generar energía, con inversión privada y un compromiso municipal de largo plazo.






































































