Por Gustavo González Godina
Cuando fui joven, muy joven, casi un adolescente, era yo anticomunista. Pero anticomunista de hueso colorado, iba yo a reuniones y conferencias de una organización que se llamaba Federación Mexicana Anticomunista, afiliada a la Liga Mundial Anticomunista, que me invitó a principios de los años 70 a un congreso internacional que se celebró en Washington, la capital de los Estados Unidos, donde conocí y me hice amigo de algunos argentinos, brasileños, italianos y hasta de un chino muy simpático que se llamaba Liu.
Claro que en aquellos tiempos ser anticomunista era fácil, el comunismo estaba lejos, tras la llamada cortina de hierro que dividía al viejo continente en Europa Oriental y Europa Occidental, en Rusia y sus satélites que constituían la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS); en China, en Corea, en Vietnam, Camboya, Laos… en aquella parte del mundo pues, el régimen comunista más cercano a nuestro país era la dictadura cubana, que no cesaba en tratar de exportar su revolución a Latinoamérica, pero en México la subversión era menos intensa porque al parecer Fidel Castro estaba agradecido con nuestro país porque Fernando Gutiérrez Barrios lo capturó y lo liberó ayudándole incluso a que se embarcara hacia Cuba para iniciar su revolución.
Aquí la cosa estaba más o menos calmada, los tiempos de la Revolución Mexicana y de la Revolución Cristera, en los que ser anticomunista era jugarse la vida, habían quedado atrás; la intentona más reciente de instaurar el comunismo en México había sido el Movimiento Estudiantil del 68, que fracasó porque el general Marcelino García Barragán (abuelo del actual secretario de Seguridad, Omar García Harfuch) los puso en paz, por órdenes, por supuesto, del presidente Gustavo Díaz Ordaz y de su secretario de Gobernación Luis Echeverría Álvarez, aunque fue el primero el que asumió públicamente la responsabilidad de la represión. El segundo tuvo la suya propia tres años después el 10 de junio de 1971 durante el llamado Halconazo.
Poco después y al ver que por la vía pacífica no lo lograrían, surgió la Liga Comunista 23 de Septiembre impulsada por Rubén Zuno Arce, cuñado del presidente Echeverría, y luego surgieron otros guerrilleros como Jenaro Vázquez y Lucio Cabañas, pero ni la primera ni los segundos lograron gran cosa, la llamada Guerra Sucia del gobierno los sacó pronto de la circulación, nunca pudieron llegar al gobierno, hasta ahora, hasta que surgió un líder demagógico, mentiroso y engañabobos que se llama Andrés Manuel López Obrador, que lo intentó en tres ocasiones hasta que ganó la elección presidencial en 2018. Finalmente se instaló el comunismo en México, que continúa con Claudia Sheinbaum Pardo y que ha provocado una ola espontánea de anticomunismo como nunca antes se había visto en México.
Pero durante los años 60s y 70s era fácil ser anticomunista, porque los comunistas no estaban en el poder. Quizás a eso se debió que durante los siguientes 30 años me olvidara casi del comunismo, hasta que vi venir a López Obrador… En América Latina fue al revés, primero fueron las dictaduras anticomunistas de la segunda mitad del Siglo XX, como la de Paraguay con Alfredo Stroessner, la dictadura militar de Brasil de 1964 a 1985, la de Hugo Banzer Suárez en Bolivia, la de Augusto Pinochet que derrocó a Salvador Allende en Chile en 1973, y la más reciente de Jorge Rafael Videla en Argentina.
Parece la rueda de la fortuna. Un tiempo la derecha está arriba y la izquierda abajo, y luego al revés, después de las dictaduras mencionadas llegó la izquierda al poder en la mayoría de los países latinoamericanos. Todo ese tiempo a mí me daban igual la izquierda y la derecha, yo me dedicaba al periodismo local en tres diferentes ciudades de Veracruz y llegué a tener como amigos a líderes socialistas, mi anticomunismo había quedado atrás, hasta que en 1994 apareció el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y le declaró la guerra al gobierno, me mandaron como corresponsal a Chiapas y comencé a recordar el comunismo y a interesarme y a observar lo que pasaba en Latinoamérica.
En varios países ya gobernaba la izquierda, en México no pero se empezaba a escuchar el nombre de Andrés Manuel López Obrador, que fue creciendo hasta llegar a su primera candidatura en 2006. En ese momento regresó mi anticomunismo y lo empecé a combatir, en las redes sociales, en escritos periodísticos, en marchas callejeras… Yo sabía lo que se avecinaba, porque conocía su ideología, su locura y su peligrosidad (lo entrevisté un día en Tepatitlán). Entre todos, o entre muchos logramos frenarlo en 2006 y en 2012, pero en 2018 ya no pudimos, por más que nos desgañitamos gritando a la población lo que se venía, Él logró convencer a más y ganó. Y así nos fue.
En ese lapso la derecha regresó al poder en varios países latinoamericanos: Argentina (Javier Milei); Bolivia (Rodrigo Paz); Costa Rica (Laura Virginia Fernández); El Salvador (Nayib Bukele); Ecuador (Daniel Noboa); Honduras (Nasri Asfura); Perú (José Neri y próximamente Keiko Fujimori); Chile (José Antonio Kast); Paraguay (Santiago Peña) y Colombia donde el derechista Abelardo de la Espriella ya le ganó la primera vuelta electoral al izquierdista guerrillero Gustavo Petro.
En México mientras tanto gobierna la izquierda de la guerrillera judía Claudia Sheinbaum, pero su partido Morena se desmorona. Ya perdió el año pasado alcaldías en Durango y Veracruz y hace una semana perdió en 16 de los 16 distritos de Coahuila. El gobierno de Estados Unidos pide que le manden al gobernador de Sinaloa Rubén Rocha Moya, al senador Enrique Inzunza y a 6 funcionarios más por sus nexos con el narcotráfico, dos ya se entregaron. Y anuncia (el gobierno de Trump) que ya les cancelaron las visas al gobernador de Sonora Alfonso Durazo y el de Tamaulipas Américo Villarreal, además de a Adán Augusto López el “hermanito” de López Obrador, lo que significa que los están investigando por lo mismo. Con esos escándalos, que todos los mexicanos conocen, el resultado electoral de 2027 para Morena es la crónica de una muerte anunciada.
































































