Aunque el discurso oficial presume aumentos al salario mínimo, la realidad en el mercado cuenta otra historia: la inflación no solo sigue al alza, sino que está golpeando directamente el bolsillo de las familias, especialmente en lo más básico: la comida.
Durante la primera quincena de marzo de 2026, la inflación en México se aceleró más de lo esperado. El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento de 0.62 por ciento quincenal y alcanzó una tasa anual de 4.63 por ciento, superando incluso las previsiones de analistas.
Pero más allá de los porcentajes, el impacto real se siente en la mesa.
Los productos esenciales son los que más han subido. Las frutas y verduras, por ejemplo, registraron un aumento de hasta 25 por ciento en comparación con el año pasado. Casos concretos lo dejan claro: el jitomate subió 32 por ciento, la calabacita 17 por ciento y el limón 13 por ciento. El pollo, otro básico en la dieta, también se encareció.
Además de los alimentos, otros rubros también mostraron incrementos, como el transporte aéreo, con un alza de 22 por ciento, así como servicios de restaurantes, que aumentaron cerca de 7 por ciento, y el sector educativo, con incrementos aproximados de 6 por ciento.
En contraste, algunos productos registraron disminuciones en sus precios, como el huevo, la carne de cerdo, los nopales, así como servicios de telecomunicaciones como paquetes de internet y telefonía.
Así, el aumento al salario mínimo, aunque de 13 por ciento, queda corto frente al ritmo de los precios. En términos simples: alcanza para más en papel, pero para menos en el mercado.
La inflación no está dando tregua. Es ya la segunda quincena consecutiva en la que rebasa los pronósticos del Banco de México, lo que anticipa un panorama complicado en los próximos meses.
Y por si fuera poco, el contexto económico tampoco ayuda. El Indicador Global de la Actividad Económica reportó una caída mensual de 0.9 por ciento en enero, el peor inicio de año en 17 años, incluso por encima de los niveles registrados durante la pandemia.
La disminución fue generalizada en los distintos sectores, incluyendo actividades primarias como la agricultura, las secundarias como la industria y la construcción, y también los servicios, lo que configura un escenario de crecimiento moderado en el arranque de 2026.



































































