+ Tres strikes que la comunidad beisbolera no puede ignorar
En el béisbol, tres strikes y te vas. Pero aquí no es el bateador quien se va; es la comunidad la que lleva más de mes y medio esperando que alguien aparezca a lanzar. El parque de béisbol de El Tablón permanece detenido, sin avances visibles y en condiciones que han generado inconformidad entre jugadores y vecinos. Mientras tanto, quienes esperan una solución siguen sin obtener respuestas claras y nadie en el municipio parece hacerse responsable de esta situación.
Strike uno — El material equivocado
Basta ver la fotografía. Sobre el cuadro de tierra rojiza que tantas generaciones de peloteros alteños han pisado con orgullo descansan dos enormes montones de material que son evidencia muda y vergonzante. No parece ser la arcilla que habitualmente requiere un campo de béisbol para ofrecer condiciones adecuadas y seguras. En su lugar, se observan materiales de relleno mezclados con pedazos de tubo de PVC, fragmentos de aparatos sanitarios, resortes y diversos residuos de construcción.
Le echaron de todo menos lo que se necesitaba. Quienes tomaron esa decisión demostraron, con todo respeto pero sin rodeos, que nunca en su vida han pisado un parque de béisbol con intención de entenderlo. En vez de una remodelación, El Tablón recibió un cochinero de marca mayor.
Strike dos — El abandono
El reloj no se detiene, aunque la obra sí parezca haberlo hecho. Han transcurrido más de 45 días sin avances visibles. Los partidos se acumulan, los calendarios se alteran y los jugadores —hombres, mujeres, jóvenes y niños— llegan cada semana con el guante bajo el brazo con la intención de practicar o competir, y se quedan parados en la entrada porque en el lugar solo hay un espacio inutilizable.
Alguien tomó la decisión de intervenir este parque. Alguien asignó un presupuesto que no se ve reflejado en ningún resultado. Alguien autorizó los trabajos y el material utilizado. Por ello, la comunidad espera una explicación sobre el estado actual de la obra y, sobre todo, una fecha clara para su conclusión. No pedimos que nadie vaya a la cárcel. Pedimos algo mucho más sencillo: que aparezca, que explique, que retire el cascajo, que traiga arcilla como Dios manda, que mande una cuadrilla de verdad y que ponga una fecha para terminar. ¿Es mucho pedir? En un país normal, no lo sería.
Strike tres — Pero nosotros no nos vamos
Al bateador que ve pasar tres strikes se le retira. Pero aquí la comunidad no piensa retirarse.
El béisbol en Los Altos de Jalisco no es un pasatiempo menor. Es identidad, es familia, es el alma de esta tierra alteña. Durante años ha sobrevivido gracias al esfuerzo de jugadores, de familias que ponen lo que las instituciones no ponen, que aportan tiempo y recursos para mantener vivo este deporte.
Por eso existe un límite, y ese límite se llama respeto a quienes utilizan estos espacios. No se pide un estadio de grandes ligas. Se pide algo mucho más básico: un campo en condiciones dignas, materiales adecuados y una obra terminada.
La comunidad seguirá alzando la voz —con la palabra, con la pluma y con el micrófono— hasta que El Tablón vuelva a ser el espacio deportivo que durante años ha representado para tantas familias. Papá Dios sabe que lo único que pedimos es jugar béisbol. Y eso no debería costar tanto trabajo conseguirlo.
El que tenga oídos, que escuche. El que tenga responsabilidad, que responda. Y el que pueda resolver, que actúe.




























































