En una sesión extraordinaria de más de 30 horas en la Cámara de Diputados, el diputado federal Mario Iñiguez Franco, representante del Distrito 3 con cabecera en Tepatitlán, calificó las reformas constitucionales debatidas esta semana como un retroceso histórico que debilita el equilibrio de poderes en México. El legislador panista advirtió desde la tribuna que los cambios al Poder Judicial y en materia de injerencia extranjera convierten a la Constitución en un instrumento político.
Sobre la reforma judicial, Iñiguez Franco sostuvo que los cambios subordinan a los jueces a los intereses del gobierno en turno, lo que en la práctica podría derivar en la protección de la delincuencia en lugar de garantizar la impartición de justicia. “Se crea el manual perfecto para blindar tiranías”, afirmó el legislador, quien calificó las iniciativas de mal estructuradas y carentes de sustento jurídico sólido.
Respecto a la reforma sobre injerencia extranjera en procesos electorales, el diputado la describió como una propuesta hecha sin seriedad cuyo verdadero objetivo es imponer un candado a la libertad de expresión, tanto dentro como fuera del país. Aclaró que oponerse al dictamen no equivale a respaldar la intromisión de otros gobiernos en los asuntos mexicanos, ya que ese punto ya está regulado en la Carta Magna.
Como evidencia de la falta de análisis en el proceso legislativo, Iñiguez Franco señaló que la propia ley secundaria tuvo que ser retirada del orden del día durante la sesión, un hecho que en su lectura confirma la precariedad jurídica de las reformas impulsadas por el oficialismo.
La sesión, que se extendió por más de un día continuo de debate, fue escenario de uno de los enfrentamientos más intensos entre la oposición y la mayoría gobernante en lo que va de la legislatura. Para Iñiguez Franco, el fondo del debate no es el nacionalismo sino el autoritarismo: “No se puede avalar el uso del nacionalismo como pretexto para el autoritarismo”, concluyó.



























































