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De acuerdo con proyecciones del Gobierno Federal, el país alcanzaría una deuda de 20.4 billones de pesos para 2026, una cifra mayor a la que se tenía contemplada inicialmente y que refleja un escenario económico más complicado de lo previsto y que equivale a 54.7% de toda la economía mexicana.
El dato no es menor: cuando inició el actual sexenio en octubre de 2024, la deuda se ubicaba en 16.7 billones de pesos. Para febrero de 2026 ya había subido a 18.7 billones, y de mantenerse la tendencia, podría alcanzar los 21.8 billones en 2027. Y si la comparación se hace con diciembre de 2018, cuando era de 10.4 billones, entonces el aumento acumulado hasta este 2026 llegaría a 10 billones de pesos solo en 8 años.
¿Por qué está creciendo la deuda?
El problema es sencillo de explicar, pero difícil de resolver: el país está gastando más de lo que ingresa. Especialistas apuntan a dos factores clave: Un crecimiento económico menor al esperado y un déficit fiscal persistente.
Es decir, hay menos dinero entrando… pero el gasto no se detiene.
A esto se suman decisiones como el control en el precio de las gasolinas, que también han reducido ingresos para el gobierno, obligando a compensar con más endeudamiento.
La deuda no solo crece en monto, también en proporción. Para 2027, se estima que representará alrededor del 55% del Producto Interno Bruto (PIB), aunque algunos analistas advierten que podría acercarse al 60%.
Esto es clave porque mide qué tan capaz es el país de pagar lo que debe.
Así, el aumento de la deuda no es solo un número en papel, sino que eventualmente los analistas señalan que podría habría presión en la inflación, tasas de interés más altas, riesgo en la calificación crediticia del país y mayor carga fiscal para futuras generaciones
O dicho más directo: lo que hoy se financia con deuda, mañana podría pagarse con más impuestos o menos gasto público.
Finalmente los especialistas coinciden en que tarde o temprano será necesaria una reforma fiscal para aumentar ingresos y reducir el déficit.
Mientras tanto, el panorama es claro: México seguirá dependiendo de la deuda para sostener su gasto… y la cuenta sigue creciendo.



































































