+ Sí avanzaron otros cambios en el Congreso
La reforma electoral conocida como “Plan B” avanzó en el Senado, pero lo hizo recortada.
El dictamen fue aprobado con mayoría calificada —87 votos a favor y 41 en contra— y enviado a la Cámara de Diputados, aunque sin uno de sus puntos centrales: los cambios a la revocación de mandato.
Ese apartado se quedó en el camino luego de que una reserva presentada por el Partido del Trabajo (PT) eliminara las modificaciones al artículo 35 constitucional, manteniendo intacta esta figura.
El argumento fue claro: mezclar la revocación con los procesos electorales —como se planteaba para 2027— podría distorsionar su propósito.
La decisión no rompió la votación en lo general, pero sí modificó el alcance de la reforma, que terminó avanzando sin uno de sus ejes principales.
Aun así, varios cambios sí fueron avalados.
Entre ellos, se estableció un tope al número de regidores en los ayuntamientos —hasta 15—, así como límites al gasto de los congresos estatales, que no podrán superar el 0.7 por ciento del presupuesto de sus entidades.
También se fijaron restricciones salariales para autoridades electorales, quienes no podrán ganar más que la persona titular del Ejecutivo federal.
Otro de los puntos incluidos es la reducción progresiva del presupuesto del Senado, con una meta acumulada del 15 por ciento en los próximos cuatro años.
Durante la discusión, no prosperaron otras modificaciones propuestas tanto por Morena como por partidos de oposición y aliados, por lo que varios artículos se aprobaron en sus términos originales.
Desde la presidencia del Senado se reconoció que no se alcanzaron todos los cambios planteados inicialmente, señalando que el resultado fue producto de negociaciones entre las fuerzas políticas.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum consideró que, si bien se avanzó en la reducción de gastos y ajustes en la integración de gobiernos locales, la no aprobación de la revocación de mandato en el mismo año electoral representa una oportunidad perdida.
El episodio también dejó ver diferencias dentro del propio bloque mayoritario, particularmente con el PT, que aunque respaldó la reforma en lo general, marcó distancia en uno de sus puntos más sensibles, lo que puede influir en futuras votaciones de alto impacto.



































































