Apenas llegaría al 1.1 y “en veremos”
El Banco de México encendió las alertas sobre el rumbo económico del país al recortar de manera importante su pronóstico de crecimiento para 2026, pasando de 1.6 a apenas 1.1 por ciento.
La decisión refleja que la economía mexicana atraviesa un momento de desaceleración más fuerte de lo previsto, luego de que durante el primer trimestre del año el Producto Interno Bruto registrara una contracción de 0.6 por ciento.
Aunque Banxico descartó un escenario de crisis, sí reconoció que México atraviesa un periodo de crecimiento débil, marcado por una menor inversión, menor dinamismo económico y un entorno internacional incierto.
Entre los principales factores de preocupación aparecen la revisión del T-MEC, la política comercial de Estados Unidos, los conflictos geopolíticos y la volatilidad financiera global.
La gobernadora del banco central, Victoria Rodríguez Ceja, aseguró que todavía se espera una recuperación gradual durante la segunda mitad del año, impulsada principalmente por el consumo privado y las exportaciones; sin embargo, el ajuste representa un golpe al optimismo económico que se había mantenido desde el Gobierno federal.
El nuevo pronóstico de Banxico incluso quedó por debajo de las expectativas de la Secretaría de Hacienda, que mantiene una previsión de crecimiento de entre 1.8 y 2.8 por ciento para este año.
Además del menor crecimiento, otro tema que sigue preocupando es la inflación. Por ello, Banxico decidió mantener la tasa de interés en 6.5 por ciento, apostando por una postura cautelosa para evitar nuevas presiones en precios.
Especialistas advierten que un crecimiento más lento puede terminar impactando en generación de empleos, inversión y consumo, especialmente en sectores ligados al comercio, servicios y manufactura.
“Pero vamos bien”: Sheinbaum y sus otros datos
Por otro lado, mientras Banxico ajustaba sus previsiones, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió cuestionando las evaluaciones negativas de calificadoras internacionales y defendiendo el desempeño económico de su administración.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum aseguró que “México va bien” y acusó que algunas calificadoras buscan generar una percepción equivocada sobre la economía nacional.
La mandataria presentó una lista de indicadores positivos para respaldar su postura, entre ellos el mayor nivel de inversión extranjera directa registrado para un primer trimestre, con más de 23 mil millones de dólares.
También destacó la generación de 669 mil empleos, una de las tasas de desempleo más bajas del mundo, crecimiento récord en exportaciones, estabilidad del peso frente al dólar y una disminución en el déficit público.
Además, defendió que la inflación y las tasas de interés mantienen una tendencia descendente, atribuyendo parte de ello a los acuerdos del Gobierno federal para contener precios de combustibles y productos básicos.
Las declaraciones de Sheinbaum ocurrieron días después de que Moody’s redujera la calificación soberana de México y S&P cambiara la perspectiva del país de “estable” a “negativa”, citando riesgos fiscales, desaceleración económica y presiones financieras relacionadas con Pemex.
Pese al escenario internacional complejo, la presidenta sostuvo que el segundo semestre de 2026 mostrará una mayor dinámica económica gracias a proyectos de inversión pública y privada impulsados por su gobierno.
El contraste entre el discurso optimista del Gobierno federal y las advertencias de Banxico y las calificadoras internacionales pone el debate sobre el verdadero estado de la economía mexicana.
































































