Por Gustavo González Godina
… esta pendeja no para un chango a patadas.
– Llámale a Claudia, dile que venga.
– ¿Que venga cuándo, señor?
– ¡Cuanto antes!, esto se está poniendo de la chingada… que venga mañana, que esté aquí viernes y sábado.
– Sí señor, enseguida.
– ¿Bueno?, comunícame con la señora, dile que le habla el señor…
– Buenos días señora Sheinbaum, tiene que venir a Palenque, el Jefe quiere hablar con usted. Y tiene que ser cuanto antes, mañana mismo, dice que se venga lista para estar acá viernes y sábado.
– Qué bueno, porque a mí también me urge hablar con Él, ya no encuentro la salida con estos pinches gringos, dile que allá estaré, llego mañana por la tarde y llegando me dicen dónde nos vamos a reunir…
Sí, porque reunirse en La Chingada ni pensarlo, está vigilada día y noche por la prensa, por el Ejército Mexicano y hasta por los gringos. Ese mismo día, jueves, le pusieron una malla negra perimetral para que no se pudiera ver hacia adentro, pero igual se darían cuenta los mirones de la entrada y salida de la comitiva presidencial o de la bajada de los helicópteros, así que se escogió una instalación militar cerca de ahí para la entrevista, a donde condujeron a la Presidenta para reunirse con el presidente de a de veras y decidir qué hacer con el pendejo de Rocha Moya:
– Señor presidente ¿cómo está usted?, ¿cómo la ha pasado usted…?
– Pues ¿cómo quieres que esté, Claudia? Estoy que me lleva la chingada, aunque ahí vivo, de hecho, y la he pasado pues… sin dormir, llevo tres noches sin dormir porque tú no sacas a un perro de una milpa. ¿Qué carajos vamos a hacer con Rubén Rocha y los otros pendejos que quieren los gringos?
– Pues, señor, yo lo he defendido hasta donde he podido. Ya dije públicamente que necesitamos que nos manden las pruebas para poderlo extraditar…
– ¡No no no! ¡Nada de extraditarlo!, ni con pruebas ni sin pruebas, Rubén Rocha no debe llegar a Estados Unidos. Si lo dejamos llegar allá nos va a empinar a todos, empezando por mí y por ti, eso ni pensarlo, hay qué pensar en alguna otra solución…
– Pero señor… nos están advirtiendo que se los mandamos o vienen por ellos, y ¿dónde quedaría nuestra soberanía?, porque sí vienen los méndigos y se lo llevan, como se llevaron hace años al doctor Machain encajuelado y como sacaron hace poco a Nicolás Maduro de Venezuela. Esa es la amenaza, y hay otra peor, dice Marcelo que ya le dijeron que si no se los mandamos dan por terminado el Tratado de Libre Comercio, eso sería catastrófico para el país. Yo francamente no sé qué hacer…
– ¡Pues lo que sea!, pero de mandárselos ¡nada!
– Pues señor, entonces no me deja usted otra que presentarle mi renuncia… Ahí otro que se haga cargo.
– ¡No!, tampoco, ¿a quién pondríamos? El único que podría con el paquete sería Adán Augusto, pero se ha convertido en un impresentable por lo de La Barredora, lo tuvimos que quitar de la coordinación de Morena en la Cámara de Senadores, no sirve para nada ahorita, y además también se lo quieren llevar los gringos… No, tenemos que encontrar otra solución…
Y así estuvieron dándole vueltas al asunto, hasta que después de un rato de mmm… mmm… y más mmm… al viejito se le ocurrieron dos cosas:
– Mira, una sería entregárselo a los Chapitos para que lo escondan en la sierra… o para que hagan con Él lo que mejor saben hacer… Y la otra, que lo investigue aquí la FGR y lo declare inocente.
– Mmm… no está mal -dijo Claudia-, aunque lo segundo no les gustaría nada a los gringos que seguirían chingando con éste y con otros casos, también nos van a pedir a los de Tamaulipas, Baja California, Michoacán, Sonora y no sé cuántos más, además de que ya nos están pidiendo información financiera de Monreal, de Delgado y otros.
– Sí, pero ganamos tiempo –argumentó el mero mero.
– Tiene usted razón, cualquiera de esas dos soluciones nos daría tiempo, aunque para ambas, ya sea para entregárselo a los amigos de Sinaloa, o para que lo investigue Ernestina, necesitamos que deje de ser gobernador…
– ¿Y qué esperas para proceder?, ¿tengo que darte yo cada detalle de lo que hay qué hacer? Ya le estuvieras hablando a Rocha para decirle que pida licencia al cargo…
Otra llamada, ésta a Culiacán:
– Rubén, estoy aquí con el patrón en Palenque y ordena que pidas licencia al cargo como gobernador, para que desaparezcas un rato mientras te investiga nuestra Fiscalía y te encuentra inocente.
– ¡¡¿Desaparecer?!! ¡Nooo! Me van a matar, tengo familia.
– No te va a pasar nada, escóndete un rato, te vamos a poner vigilancia… Y cualquier cosa es mejor que caer en manos de los gringos. Tú pide licencia y se acabó. Ah, y que haga lo mismo el alcalde de Culiacán. Inzunza no me contesta, búscalo tú y transmítele la orden, que pida licencia como senador… Y tranquilos, no pasa nada, solo se trata de ganar tiempo.
Media hora después Nacho Lozano dio la nota en su noticiero de las 10:30 en Imagen: “De última hora nos informan que el gobernador de Sinaloa acaba de pedir licencia temporal al cargo”.
Y así fue como temporalmente también le pusieron como cuarenta guaruras, entre soldados y elementos de la Guardia Nacional (no para protegerlo, sino para evitar que huya hacia los yunaites). Y fue así como ahora Omar García Harfuch dice que no sabe dónde está… Ja ja ja.




























































