+ La vieron que moría y les valió madre
Durango, Dgo.– Daenerys, una niña de 4 años, murió esperando una cirugía que nunca se realizó. Su familia acusa negligencia médica en el Hospital General de Zona No. 1 del IMSS, en Durango, donde la pequeña permaneció varios días sin recibir la atención urgente que requería.
El caso ha conmocionado a la Entidad y reavivado el debate sobre las fallas en la atención médica dentro del sistema público de salud.
Todo comenzó el jueves 2 de octubre, cuando la menor presentó fuertes dolores de cabeza. Sus padres la llevaron varias veces a la clínica del IMSS en El Salto, pero el personal médico insistió en que se trataba de un “empacho” y la regresó a casa.
Ante el empeoramiento de los síntomas, la familia insistió hasta lograr que Daenerys fuera trasladada a la capital estatal, donde ingresó el viernes 3 de octubre al hospital general del IMSS para realizarle estudios especializados.
Una tomografía reveló irregularidades en la válvula que la niña tenía colocada desde su nacimiento prematuro, pero el diagnóstico inicial fue realizado por un pasante. El neurocirujano titular nunca la valoró personalmente.
Tras insistir, los padres lograron que el sábado 4 de octubre un especialista confirmara que la válvula estaba desconectada a la altura del cuello, por lo que programó una cirugía urgente. El médico no se presentó.
La familia esperó también el domingo. Les dijeron que había otros casos más urgentes. Ese mismo día, Daenerys dejó de responder. Aunque fue atendida de emergencia, falleció el martes siguiente.
“Nos prometieron ayuda, pero nunca llegó. Mi hija se fue esperando que la atendieran”, expresó Marco Ibarra, padre de la menor, quien anunció que presentará acciones legales contra la institución.
El IMSS lamentó el fallecimiento y confirmó la apertura de una investigación interna, además de asegurar que colaborará con la Fiscalía General del Estado para esclarecer los hechos.
La pequeña Daenerys nació prematura, con una válvula que conectaba su cabeza con el estómago, lo que requería supervisión médica constante. “Pedía bombones, tenía hambre y dolor… hasta el último habló y habló. Cuando me dijeron que ya no había nada que hacer, sentí alivio porque ella descansaría”, relató su padre.
El caso ha generado indignación nacional y pone nuevamente bajo la lupa la atención médica en hospitales del IMSS, el cual recibe críticas constantes de demoras, falta de personal especializado y carencias en infraestructura.



































































