+ Salían de la doctrina cuando les dispararon
La violencia volvió a mostrar su rostro más cruel esta semana, dejando a menores de edad atrapados en un escenario de terror que ya no respeta horarios, lugares de fe ni de estudio.
El primer escenario violento ocurrió la noche del martes. El Parque de la colonia Renovación, en San Francisco del Rincón, Guanajuato, se convirtió en escenario de un ataque armado que dejó nueve niños heridos y un hombre muerto. Los pequeños acababan de salir de sus clases de catecismo y jugaban en los juegos infantiles a unos pasos del templo. En el lugar también había adultos, quienes fueron blanco de los agresores. Sin importarle que había niños presentes, los atacantes dispararon, perforando los juegos infantiles y las bardas de las casas cercanas, para luego huir en motocicletas, dejando atrás una escena de terror.
Los infantes, de entre 5 y 16 años, fueron trasladados a hospitales locales; seis de ellos pudieron recibir el alta. El secretario de Seguridad Ciudadana municipal, Abel Márquez, informó que un hombre de 36 años falleció tras ingresar al hospital comunitario local. Como suele suceder en estos casos, no se dieron más detalles del ataque; Márquez solo señaló que se reforzó la vigilancia en la colonia y en los centros hospitalarios donde permanecen las víctimas, y que se realiza un operativo de revisión a motocicletas.
Solo un día después, la violencia se trasladó a Guerrero. En Acapulco, un ataque contra una camioneta de transporte público dejó un chofer y una estudiante muertos, además de otra alumna herida. Fue a las 7:00 de la mañana en la Colonia Chin ameca, a 150 metros del plantel número 2 del Cobach, cuando dos hombres armados a bordo de una motocicleta dispararon contra los tripulantes de la camioneta Nissan blanca, cuya batea estaba habilitada para llevar pasaje de la ruta Avenida Universidad-Colonia Chinameca. La unidad acababa de llegar a su base y se disponía a bajar a los usuarios.
El chofer resultó gravemente herido y murió en el traslado al Hospital General del IMSS-Bienestar El Quemado. Dos estudiantes del Cobach fueron lesionadas: Melany Gissel Bravo Leyva, de 16 años y cuarto semestre, falleció por un proyectil en el abdomen; y Paloma “N”, quien recibió disparos en pierna y glúteo, permanece estable.
Testigos grabaron imágenes desgarradoras: compañeros cargando a las estudiantes heridas en brazos mientras gritaban y lloraban, y personal médico intentando auxiliar a las víctimas. Hasta las 14:00 horas, la presidenta de Acapulco, Abelina López Rodríguez, y la gobernadora Evelyn Salgado Pinea, no se habían pronunciado, y tampoco la Fiscalía estatal.
Estos dos ataques, separados apenas por 24 horas, dejan una realidad de México. Los menores ya no están seguros ni en sus barrios, ni en sus escuelas, ni siquiera en espacios de fe. Cada salida, cada clase, cada paseo al parque se convierte en un riesgo mortal. Mientras los agresores continúan libres y las autoridades tardan en reaccionar, la impunidad y la desprotección pesan sobre quienes menos culpa tienen, los niños y jóvenes.





























































