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A partir del 2 de marzo, el gobierno federal iniciará la credencialización del Servicio Universal de Salud con una promesa ambiciosa: que cualquier persona pueda atenderse en el IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar u hospitales federales, sin importar su derechohabiencia. El anuncio fue realizado por el subsecretario de Integración Sectorial y Desarrollo de la Secretaría de Salud, Eduardo Clark, quien detalló que se trata de una credencial -física y digital- que concentrará datos personales, médicos y un expediente clínico único, con una inversión inicial de 3 mil 500 millones de pesos.
La entrega y registro de la credencial se extenderá hasta diciembre de 2026 y, de acuerdo con el gobierno federal, el objetivo es avanzar hacia un sistema de salud universal entre 2026 y 2028, mediante la depuración de padrones, el intercambio de información entre instituciones y la garantía del derecho constitucional a la salud.
Para implementar el programa, la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel, informó que se instalarán 2 mil 478 módulos de registro y se desplegarán 14 mil servidores de la nación, con la meta de credencializar a 98.5 millones de personas. Actualmente, existen 38.5 millones de usuarios en estados que no se han federalizado al esquema IMSS-Bienestar.
Durante el registro se solicitarán datos como nombre completo, Clave Única de Registro de Población (CURP), sexo, lugar y fecha de nacimiento, nacionalidad, además de un código QR que permitirá validar la derechohabiencia. También se consultará a los usuarios sobre la donación de órganos. La credencial incluirá la clínica originalmente asignada, aunque mediante el código QR se sugerirá la unidad médica más cercana.
Por su parte, Sheinbaum aseguró que en una primera etapa habrá una especie de cámara de compensación. Es decir, el IMSS computará los servicios que haya otorgado a los derechohabientes del ISSSTE y viceversa para que mensualmente, cad a institución pague lo correspondiente a la otra con el objetivo de que no haya descompensación inicial por este procedimiento de universalización.
Sin embargo, el anuncio llega en un momento incómodo. En 2024, más de 44 millones de personas dijeron no tener acceso a servicios de salud, casi el doble que en 2018. Al mismo tiempo, el presupuesto federal para el sector será menor en 2026, mientras se plantea que personas sin seguridad social puedan atenderse en instituciones que ya operan al límite.
La teoría dice que la credencial podrá facilitar trámites y ordenar expedientes, pero también concentra información personal y médica a gran escala. Además, abre la puerta a que, en futuras mediciones oficiales, más personas aparezcan como “con acceso” a la salud, aunque la realidad en clínicas y hospitales siga marcada por la falta de médicos, medicamentos y capacidad instalada.
El reto no estará en repartir tarjetas ni en digitalizar padrones, sino en que, cuando alguien llegue con su credencial en mano, encuentre atención médica real.
En duda los Estados no adheridos al IMSS Bienestar
Las autoridades federales precisaron que existen ocho entidades que no se han incorporado a la federalización del programa IMSS-Bienestar: Nuevo León, Coahuila, Durango, Jalisco, Querétaro, Aguascalientes, Chihuahua y Guanajuato, donde continúan operando los servicios estatales de salud.
En estos casos, la incorporación al esquema de universalización dependerá de la decisión de cada gobernador, ya sea para integrarse al IMSS, al ISSSTE o mantenerse al margen. De acuerdo con lo señalado, la credencialización solo se extendería a los servicios estatales si estos garantizan atención gratuita, ya que en algunas entidades aún se cobran ciertos servicios.





























































