+ Llegan pistoleros, se los llevan y no se les vuelve a ver
Teocaltiche, Jal.– La violencia no da tregua en este municipio de Los Altos, donde la cifra de desapariciones sigue en aumento pese a los esfuerzos de las autoridades por disminuir la crisis.
De enero a agosto, el gobierno del Estado reconocía 21 personas desaparecidas en Teocaltiche. Sin embargo, durante los últimos dos meses, el número se disparó con al menos una decena de nuevos casos de privación ilegal de la libertad, documentados por familiares, medios locales y redes sociales.
El patrón se repite: hombres armados, a bordo de camionetas —varias de ellas blindadas— irrumpen en viviendas, comercios o calles para llevarse a sus víctimas por la fuerza. En la mayoría de los casos, no hay rastro de ellos ni respuesta oficial.
La más reciente víctima fue Christian Sandoval Pedroza, quien viajaba con frecuencia a Estados Unidos y había regresado a Teocaltiche para las fiestas patronales. Sujetos armados lo privaron de la libertad el pasado 30 de octubre y, hasta ahora, no ha sido localizado.
Una lista que no deja de crecer
Desde febrero, los casos de desaparición en Teocaltiche suman al menos 32 personas, la mayoría víctimas de levantones cometidos por grupos armados. Entre los episodios más graves se encuentran:
18 de febrero: Ocho policías municipales y un chofer fueron interceptados por un grupo armado cuando viajaban a Guadalajara. Cuatro fueron asesinados y de los otros cuatro nada se sabe.
5 de marzo: Un joven fue secuestrado en la colonia El Nejayote; su hermano, de 15 años, fue asesinado al intentar evitarlo.
11 de julio: Jessica Tejeda Cruz fue sacada por la fuerza de su casa; cámaras de seguridad captaron el momento.
15 de julio: Alberto Mendoza Flores, agente de vialidad, fue privado de la libertad por hombres armados.
22 de octubre: Los hermanos Alexis y Diego Ruiz Cruz desaparecieron cuando regresaban a casa en motocicleta; ésta fue hallada abandonada.
Pese a la gravedad de los hechos, ni el Gobierno del Estado ni la autoridad municipal han ofrecido informes detallados sobre las investigaciones o resultados concretos. En cambio, los colectivos y familiares de las víctimas mantienen una búsqueda constante y denuncian la falta de acción de las instituciones encargadas de la seguridad.
“Teocaltiche vive un infierno desde hace años, pero en los últimos meses el miedo se volvió cotidiano”, señalan vecinos y activistas de la región.





























































