Están por iniciar las fiestas por el 186 aniversario del hallazgo del Señor de la Misericordia en Tepatitlán, que darán inicio el viernes 29 de agosto con la ceremonia del cambio de sendal, durante la misa de mediodía en el Santuario.
Para el sábado 30 de agosto se contempla la salida de la imagen peregrina hacia el lugar del hallazgo, en la barranca de Las Varas. La tradición incluye permanecer en vela durante la noche, en espera de la peregrinación de retorno al santuario que se efectuará el domingo 31.
Ese día, los caminantes de la vigésima peregrinación desde el sitio del hallazgo serán recibidos con una eucaristía en el Santuario del Señor de la Misericordia. La rectoría informó que las misas del domingo se realizarán en los horarios habituales de día festivo, mientras que el novenario previo incluyó celebraciones diarias a las 7:15, 12:00, 17:00 y 20:00 horas.
Además de las actividades religiosas, el domingo 31 de agosto se llevará a cabo una kermés a partir de las 8 de la mañana y a lo largo de toda la jornada, con el objetivo de reunir a la comunidad en torno a la celebración y reforzar la convivencia familiar.
Con estas actividades se dará cumplimiento al programa con el que la comunidad católica de Tepatitlán recuerda el hallazgo del madero del Señor de la Misericordia, una tradición que año con año convoca a fieles locales y visitantes.
La imagen del Cristo crucificado con la advocación del Señor de la Misericordia es, según la tradición oral, producto de un milagro cuya aparición llenó de devoción a los habitantes de la comarca.
Su historia se remonta hasta el siglo IXX, específicamente al 6 de septiembre de 1839 cuando Pedro Medina, un campesino avecindado en el rancho El Durazno observó un resplandor proveniente de un predio cercano, la barranca de Las Varas en las faldas del Cerro Gordo, se dirigió hasta ahí y comprobó que esa luz salía de un encino cuyo tronco y ramas asemejaban un crucifijo. Cortó el árbol y lo llevó a su casa donde llegaron dos escultores y en un mes dieron forma a lo que hoy conocemos como el cristo milagroso de Tepatitlán.





























































