+ Ignoran al INE y a ciudadanos; puro incondicional
Ciudad de México.– En una jugada que reaviva viejas tensiones sobre la autonomía electoral en México, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el arranque de un ambicioso proyecto de reforma electoral que, según la mandataria, forma parte de los 100 objetivos trazados al inicio de su administración. El movimiento no es nuevo, pero sí más poderoso: ahora Morena y sus aliados tienen la mayoría calificada en el Congreso, y el terreno está despejado, por lo que podría ser aprobado tan pronto como en septiembre próximo.
El sábado 2 de agosto, Sheinbaum firmó el decreto para crear la Comisión para la Reforma Electoral, misma que será presidida por Pablo Gómez, quien dejó la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) para asumir esta nueva tarea. Además de Gómez, la comisión estará integrada por seis funcionarios cercanos al círculo presidencial: Rosa IcelaRodríguez, Ernestina Godoy, Lázaro Cárdenas Batel, Jesús Ramírez Cuevas, José Merino y Arturo Zaldívar.
Aunque se contempla que el Instituto Nacional Electoral (INE), organismos autónomos, académicos y sociedad civil “podrían” ser invitados al proceso, su participación será únicamente con voz pero sin voto, lo que ha despertado preocupaciones sobre la falta de pluralidad y contrapesos en la iniciativa.
Una vieja intención, ahora con mayoría
La reforma electoral fue una de las prioridades del expresidente Andrés Manuel LópezObrador, quien intentó dos veces modificar el sistema sin éxito: primero mediante una propuesta constitucional que no logró la mayoría calificada, y después con un “Plan B” en leyes secundarias que fue invalidado por el Poder Judicial.
Hoy, con el control del Congreso, Sheinbaum tiene el margen político para concretar los cambios. El contexto que detonó este nuevo intento fue la jornada electoral del 2 de junio, en la que, según la presidenta, algunos consejeros del INE tuvieron una “actitud de golpeteo” y se extralimitaron en sus funciones al pronunciarse sobre la validez de votos que, sostuvo, correspondía revisar al Tribunal Electoral.
¿Qué busca cambiar el Gobierno?
Aunque no se ha presentado públicamente una iniciativa formal, entre los objetivos del proyecto se mencionan: Reducción del financiamiento a partidos políticos; desaparición de los organismos públicos locales electorales (OPLE); reducción de diputaciones plurinominales y la desprofesionalización del INE
Consejeras del INE como Carla Humphrey y Claudia Zavala solicitaron ser consideradas en la construcción de la reforma. “Yo hago votos a que nos inviten como autoridad electoral que aplica la norma”, dijo Humphrey. “Que el INE también aporte con su visión y experiencia”, agregó Zavala.
Sin embargo, el diseño de la comisión, dominado por representantes del Ejecutivo, ha encendido alertas entre expertos en derecho electoral, politólogos y miembros de la oposición. La principal preocupación es que no se trata de una demanda desde la oposición por reglas más justas, sino de un cambio impulsado desde el poder por quienes ya ganaron bajo las reglas actuales.
El riesgo, coinciden analistas, es que la reforma busque consolidar el poder del partido gobernante y debilitar la autonomía del árbitro electoral, lo que podría facilitar elecciones futuras bajo condiciones menos equitativas. Aunque ello no garantiza que Morena no pueda perder comicios, sí haría más difícil la competencia si las reglas, el árbitro y los procesos están diseñados por un solo grupo.





























































