Por Oscar Rivera
Hola a todas y todos. Hoy quiero platicar sobre un tema, que para mí es importante. Me refiero a la justicia en México. En especial, cómo a veces los poderosos usan las leyes para evitar cumplir con sus responsabilidades. Voy a hablar de un caso que ha sido muy sonado; el de Grupo Elektra, del empresario Ricardo Salinas Pliego. Pero no lo haré solo para criticarlo a él, sino para mostrar por qué nuestro sistema de justicia necesitaba cambiar con urgencia.
Hace unos días, el 19 de junio de 2025, el Décimo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa tomó una decisión muy clara; Grupo Elektra debe pagar cerca de 2 mil millones de pesos al SAT (el Servicio de Administración Tributaria). Ese dinero es por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) del año 2012. Es decir, desde hace más de diez años, esta empresa debía ese dinero al país, pero no lo ha pagado.
La cantidad original era de 1,603 millones, pero como pasaron muchos años y el caso se alargó, se fueron sumando actualizaciones y recargos. Ahora, el monto a pagar es mucho más alto.
Aquí es donde comienza el verdadero problema. Durante cinco años, el caso estuvo en tribunales. Grupo Elektra presentó muchos amparos y recursos legales para no pagar. Incluso, trataron de decir que los jueces no eran imparciales. Pero los tribunales rechazaron esos argumentos y dijeron que solo estaban intentando retrasar todo.
Y no es la primera vez que lo hacen. Según datos oficiales, hasta enero de 2025, Elektra había presentado al menos 38 recursos para evitar pagar impuestos. De esos, 27 aún seguían pendientes. Y solo en ese mismo mes, había presentado 20 recursos ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Todo esto solo para no pagar lo que debe.
La SCJN ya se ha dado cuenta de estas estrategias. Por ejemplo, en febrero de 2025, impuso multas a Elektra por presentar impedimentos que no tenían fundamento. Algunas de esas multas fueron de hasta 65 mil pesos. En mayo, rechazó dos impedimentos más por ser “notoriamente improcedentes”. Eso quiere decir que eran recursos que no tenían sentido legal, que eran solo para hacer tiempo.
Ahora, el grupo empresarial aún puede apelar esta última resolución ante la SCJN. Pero como el nuevo pleno de la Corte empieza a trabajar el 1 de septiembre de 2025, ahí es donde seguramente veremos el siguiente capítulo de esta historia.
Este caso es un ejemplo clarísimo de cómo los poderosos, con mucho dinero y abogados, pueden evitar durante años cumplir con la ley. ¿Cuántas personas comunes pueden darse el lujo de no pagar sus impuestos durante 10 años? ¿Cuántos trabajadores o pequeños comerciantes podrían evitar al SAT sin sufrir consecuencias inmediatas? Muy pocos o ninguno. Pero Elektra, con todo su poder económico y político, ha logrado hacerlo por más de una década.
Y eso solo es posible porque el sistema de justicia lo permite. Porque hay lagunas en las leyes que son aprovechadas por quienes tienen dinero para pagar a los mejores despachos de abogados. Porque hay jueces que, durante años, no hicieron su trabajo como deberían. Porque, en algunos casos, hay corrupción.
Muchas personas han criticado la reforma al Poder Judicial que se ha planteado en estos meses. Dicen que puede poner en riesgo la independencia de los jueces. Pero, viendo casos como este, la pregunta es: ¿de verdad eran independientes? ¿O más bien estaban del lado de quienes pueden pagar por justicia?
Cuando los jueces no hacen que los poderosos cumplan con la ley, no están siendo independientes, están siendo cómplices. La verdadera independencia judicial es cuando un juez puede actuar sin miedo ni favores, ni presiones del gobierno ni del dinero. Pero eso no ha sido lo que hemos visto.
Este caso nos deja muy claro que algo está podrido en el sistema. No es justo que empresas multimillonarias puedan evadir impuestos durante tantos años mientras millones de mexicanos sí pagan lo que deben. No es justo que se abuse del sistema legal para alargar los casos hasta que se cansen los jueces o la gente olvide.
El caso de Salinas Pliego y Elektra no es solo un pleito entre una empresa y el SAT. Es un espejo de lo que está mal en nuestro país. Nos muestra que necesitamos una justicia que funcione para todos, no solo para los que tienen poder. Y también nos dice que las reformas no solo son necesarias, sino urgentes.
Hay quienes se oponen a estos cambios porque temen perder sus privilegios. Porque saben que, con un nuevo sistema más limpio, ya no podrán hacer las mismas trampas de siempre. Pero la mayoría del pueblo mexicano quiere una justicia que sirva de verdad. Que no tenga miedo de tocar a los ricos. Que no se deje comprar. Que no se esconda detrás de excusas legales.
Este caso debe abrirnos los ojos. No es normal que se necesiten más de diez años para cobrar un impuesto. No es justo que alguien se burle de todos nosotros usando las leyes para no pagar lo que debe.
Sí, el tribunal fiscal ya dijo que Elektra debe pagar. Y sí, aún puede llevar el caso a la Suprema Corte. Pero la pregunta más importante no es legal, es moral: ¿cuánto tiempo más vamos a permitir que los poderosos evadan la ley? ¿Cuántos casos como este hacen falta para darnos cuenta de que el sistema ya no funciona?
Por eso, más que nunca, necesitamos una justicia de verdad. Una que no se venda. Una que no se esconda. Una que no tarde tanto en hacer lo correcto.
Y mientras eso llega, no olvidemos este ejemplo. Porque, aunque sea solo uno, basta para mostrar que el cambio era urgente. Y que no podemos seguir igual. Porque si la justicia no es pareja, no es justicia. Y si no hay justicia, no hay democracia.





























































