+ Que son los tres cardenales con más posibilidades
El próximo miércoles 7 de mayo dará inicio el cónclave para elegir al nuevo Papa, tras el fallecimiento de Francisco el pasado 21 de abril. Será un proceso histórico por su diversidad geográfica, ya que reunirá a representantes de 71 países y contará con participación de los cinco continentes, marcando así el cónclave más global jamás registrado.
El colegio cardenalicio está integrado por 252 miembros, de los cuales 135 tienen derecho a voto y 117 han superado los 80 años, por lo que quedan excluidos del proceso. Por regiones, el grupo se compone de 53 cardenales europeos, 23 asiáticos, 18 africanos, 17 sudamericanos, 16 norteamericanos, 4 centroamericanos y 4 de Oceanía. La edad promedio de los electores ronda los 72 años, con el español Carlos Osoro Sierra como el más veterano (79 años), y el australiano Mikola Bychok como el más joven (45 años).
Cerca del 80% de los cardenales electores fueron designados por el propio Papa Francisco durante su pontificado, lo que podría influir en la continuidad de su visión pastoral y reformista en la Iglesia.
Pietro Parolin, el favorito según las predicciones
A medida que se acerca el inicio del cónclave, el nombre del cardenal italiano Pietro Parolin se posiciona como el favorito en las plataformas de predicción. Según Polymarket, un sistema que combina datos de encuestas, análisis de expertos y tendencias informativas, Parolin cuenta con un 25% de probabilidades de convertirse en el próximo Pontífice. Le siguen el filipino Luis Antonio Tagle (21%) y el ghanés Peter Turkson (19%).
Parolin ha tenido un papel protagónico desde el fallecimiento de Francisco. Fue él quien ofició la misa del 27 de abril, previa a la sepultura del Papa, ante una multitud de más de 250 mil personas en la Plaza de San Pedro. Su cercanía con Francisco se remonta a 2013, cuando fue designado Secretario de Estado, aunque reportes recientes señalan un distanciamiento entre ambos en los últimos años.
A pesar de su protagonismo, Parolin enfrenta obstáculos dentro del propio bloque italiano. Los 19 cardenales del país no forman un frente unido y compiten entre sí. Entre sus contendientes figuran Matteo Zuppi, arzobispo de Bologna y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, con una fuerte identificación con la línea bergogliana; y Pier Battista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, respaldado por sectores conservadores.
Algunos observadores señalan que la falta de cohesión del bloque italiano, sumada a las reservas personales del difunto Papa Francisco hacia Parolin en años recientes, podrían dificultar su elección, a pesar de su experiencia y visibilidad.
El cardenal filipino Luis Antonio Tagle de 67 años, aparece entre los posibles sustitutos del papa Francisco, de quien era muy cercano y afín en la idea de una Iglesia misionera muy centrada en la defensa de los marginados. Ha sido llamado por algunos el “Bergoglio asiático”, tanto por su visión pastoral como por su estilo empático y sencillo.
A diferencia de muchos otros miembros del actual Colegio Cardenalicio, fue nombrado cardenal por Benedicto XVI y no por el propio Francisco, lo que lo convierte en una figura de consenso dentro de los distintos sectores de la Iglesia. Es un orador elocuente con una voz tranquilizadora, Tagle se ríe de sus propios chistes e inyecta humor autocrítico en sus homilías. Pero también es conocido por ser franco.
El tercer favorito es el ghanés Peter Turkson quien dijo en 2010 que no estaba preparado para convertirse en papa y que tal vez la Iglesia católica tampoco estaba lista. 15 años después, este influyente prelado africano se perfila como uno de los favoritos.
El reconocimiento internacional de Turkson se consolidó cuando el Papa Benedicto XVI lo nombró cardenal en 2003, a los 55 años. Sin embargo, fue Francisco quien le otorgó mayor protagonismo, eligiéndolo en 2016 como Prefecto del recién creado Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, un órgano dedicado a abordar problemáticas sociales, ambientales, de migraciones y salud.
En esta función, Turkson lideró iniciativas relacionadas con la encíclica Laudato Si’, enfocada en el cambio climático, y defendió una posición firme a favor de la justicia social y económica global. Su participación activa en temas ambientales y de derechos humanos lo convierten en un candidato que simboliza una renovación profunda, pero dentro de la continuidad que dejó el pontificado de Francisco.





























































