+ Educación a jóvenes no funcionó, hay que encerrarlos
En marzo de 2024, durante la campaña presidencial, Claudia Sheinbaum cuestionó la propuesta de su entonces rival Xóchitl Gálvez de construir una megacárcel para delincuentes peligrosos. En contraste, defendió que la solución a la inseguridad debía pasar por la educación y la atención a las causas.
“En un caso se plantea mega cárceles para los jóvenes; nosotros planteamos universidades y educación pública para los jóvenes”, afirmó entonces la candidata de Morena.
Dos años después, ya como presidenta, Sheinbaum anunció la construcción de seis nuevos centros penitenciarios, con una capacidad conjunta proyectada de 18 mil 480 personas privadas de la libertad.
El anuncio se realizó el 13 de octubre, cuando el gobierno federal informó que los nuevos penales se proyectan para Sinaloa, Sonora, Nayarit, Estado de México, Chiapas y Veracruz. La medida busca atender la sobrepoblación penitenciaria, ante el aumento de detenciones registrado durante su administración.
La diferencia entre ambos planteamientos resulta evidente: durante la campaña, Sheinbaum contrapuso la construcción de cárceles con la creación de universidades como dos caminos distintos para enfrentar la inseguridad; ahora, su gobierno apuesta también por ampliar la infraestructura penitenciaria.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha defendido una estrategia que combina la atención a las causas de la violencia con el fortalecimiento de la Guardia Nacional, la inteligencia, la investigación y la coordinación entre autoridades. Sin embargo, el anuncio de los nuevos penales coloca la expansión de la infraestructura carcelaria entre las respuestas del Gobierno federal frente a la inseguridad.
De acuerdo con el gobierno federal, los nuevos centros tendrán espacios educativos, áreas deportivas, servicios de salud y capacitación laboral, además de medidas de seguridad y clasificación de internos. Su construcción está proyectada para concluir en 2028.
Los centros, que se proyectan para 2028, tendrán capacidad para 18 mil 480 personas y contarán con espacios educativos, capacitación laboral, servicios de salud y áreas deportivas. La apuesta abre una pregunta sobre el equilibrio entre prevención, persecución del delito y encarcelamiento: durante la campaña, Sheinbaum cuestionó las mega cárceles como respuesta a la inseguridad; ahora, su administración sostiene que ampliar los espacios penitenciarios es necesario para atender la sobrepoblación y mantener el control de las prisiones.




































































