+ Este año fueron 4 los que se pelaron en la región
Lo que comenzó como días de descanso, salidas al campo y visitas a presas, terminó convertido en una seguidilla de tragedias en la región Altos de Jalisco, donde cuatro personas perdieron la vida por inmersión en cuestión de horas.
Todo comenzó el jueves por la tarde, en Zapotlanejo.
Dos hombres ingresaron a la presa de Santa Fe, conocida como “de Pascual”. El calor, el agua y la confianza bastaron para que se metieran… pero ya no salieron.
Minutos después, el reporte movilizó a paramédicos, bomberos y rescatistas, quienes iniciaron una búsqueda contrarreloj. El tiempo pasaba y la esperanza se reducía. Más tarde, buzos del Estado se sumaron al operativo.
Primero apareció uno. Luego, el otro. Ambos sin vida. Tenían 19 y 39 años.
Para el viernes, la historia se repitió.
En Arandas, en el rancho El Ancón, un hombre entró a un cuerpo de agua y no volvió a salir. Cuando llegaron los equipos de emergencia, solo encontraron su ropa en la orilla.
La escena ya anticipaba lo peor, minutos después, el cuerpo fue encontrado sin vida.
En el sitio trabajaron en conjunto corporaciones de rescate como Cruz Ambar y Bomberos Arandas, además seguridad pública del municipio.
Pero aún faltaba otro golpe. Ese mismo día, se confirmó un cuarto caso en Lagos de Moreno. Un hombre fue encontrado sin signos vitales en la presa de Las Cruces, ubicada a espaldas del balneario Ojo de Agua.
De manera preliminar, se informó que la víctima no había regresado a su domicilio desde el día anterior y presuntamente se encontraba en estado de ebriedad.
Con estos hechos, la cifra de fallecidos por ahogamiento durante ese fin de semana ascendió a cuatro, encendiendo nuevamente las alertas entre autoridades.
El fin de semana terminó, pero dejó una advertencia que se repite cada año y que muchas veces llega demasiado tarde: las presas no son lugares seguros para nadar, y en algunos casos, el exceso de confianza —o el alcohol— puede costar la vida.