+ Ya vio que no es lo mismo ser borracho que cantinero
Primero fueron los plantones, luego los bloqueos, después la toma de casetas, los destrozos en instalaciones federales y las advertencias de que “el balón no rodará” si no hay respuesta a sus demandas.
A menos de una semana del arranque de las actividades relacionadas con el Mundial de Futbol, la crisis entre el gobierno de Claudia Sheinbaum y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) escala día con día y amenaza con convertirse en un problema político de alcance internacional.
La tensión aumentó desde el lunes, cuando manifestantes derribaron figuras alusivas al futbol instaladas en la Ciudad de México y advirtieron que mantendrán las protestas si no hay avances en sus exigencias, principalmente la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y un cambio profundo al sistema de pensiones.
Sin embargo, la crisis que hoy enfrenta el gobierno federal tiene una particularidad, y es que una de las principales demandas del magisterio coincide con una promesa que la propia Presidenta realizó durante su campaña electoral.
Durante la campaña presidencial, Sheinbaum prometió revertir las reformas pensionarias de 1997 y 2007, al considerar que condenaron a millones de trabajadores a pensiones insuficientes.
“Vamos a echar para atrás la reforma a las pensiones del 97 y del 2007, que condenaron a los trabajadores y trabajadoras del Estado y afiliados al Seguro Social a pensiones de miseria. Eso quedó atrás con el neoliberalismo. Nosotros pensamos en los trabajadores y trabajadoras de México. Por eso vamos a echar para atrás, con la ayuda de diputados y senadores, el régimen de pensiones que aprobaron Zedillo y el innombrable Calderón, para regresar a una situación previa a la de 2007”, dijo en su momento.
Sin embargo, ya en el gobierno, la postura cambió.
La Presidenta ha sostenido que regresar al esquema anterior representaría una carga financiera imposible de absorber para el Estado mexicano, pues comprometería recursos destinados a programas sociales, infraestructura y gasto público.
La diferencia entre la promesa de campaña y la realidad presupuestal se ha convertido en el principal punto de choque con la CNTE.
Escala la presión
En el cuarto día consecutivo de protestas, integrantes de la Coordinadora irrumpieron en instalaciones de la Secretaría de Educación Pública en Avenida Universidad, donde realizaron destrozos y provocaron incendios.
Durante varias horas se registraron enfrentamientos con personal de seguridad, daños materiales y momentos de tensión, mientras la policía recibió la instrucción de no intervenir para evitar una escalada del conflicto.
Además de las protestas en la capital, maestros tomaron casetas de peaje en accesos carreteros hacia la Ciudad de México, permitiendo el paso libre de vehículos y reiterando su rechazo al actual sistema de pensiones.
Diálogo sin acuerdo
Mientras las protestas avanzaban en las calles, los dirigentes magisteriales negociaban con funcionarios federales en la Secretaría de Gobernación.
El gobierno puso sobre la mesa una propuesta para desaparecer la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), una de las demandas históricas de la CNTE.
También ofreció una ruta de trabajo para fortalecer Pensionissste y mejorar las condiciones de retiro de los trabajadores.
Sin embargo, la exigencia principal permanece intacta: la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007.
Hasta ahora, el gobierno federal no ha mostrado disposición para conceder ese punto.
Sheinbaum endurece el discurso
Con el conflicto creciendo y a pocos días del arranque del Mundial, la presidenta Claudia Sheinbaum elevó el tono contra los grupos que han protagonizado actos vandálicos.
Durante su conferencia matutina, acusó a quienes realizan destrozos de actuar como provocadores e incluso afirmó que terminan favoreciendo a la ultraderecha mexicana.
“Quienes hacen estos destrozos están haciendo un juego a la ultraderecha, si no es que son lo mismo”, afirmó.
La mandataria insistió en que no habrá represión contra los manifestantes, aunque reconoció que existe preocupación por la imagen que proyecta el país ante las movilizaciones.
Por ahora, la CNTE mantiene el paro nacional, las movilizaciones, las tomas de casetas y los destrozos, sobre todo en CdMX, algo no muy turístico para los visitantes del mundial.