+ Tepa captó 43; más de 750 millones de pesos
El ingreso de remesas a los municipios de Los Altos de Jalisco creció durante el segundo trimestre del año, en comparación con el primero, de acuerdo con datos difundidos por el Banco de México. En conjunto, la región recibió alrededor de 287 millones de dólares entre abril y junio, frente a los 263 millones captados entre enero y marzo, lo que representa un incremento cercano al 9 por ciento. Al tipo de cambio promedio del trimestre, de aproximadamente 17.4 pesos por dólar, ese monto equivale a casi 5 mil millones de pesos que llegaron a hogares alteños en tres meses.
Tepatitlán, Arandas, Lagos de Moreno y San Juan de los Lagos concentran buena parte de ese flujo. Tepatitlán pasó de 39.2 a 43.3 millones de dólares entre un trimestre y otro, equivalentes a poco más de 752 millones de pesos en el segundo trimestre. Lagos de Moreno subió de 32.5 a 36 millones de dólares (alrededor de 626 millones de pesos), Arandas pasó de 25.8 a 28.3 millones (cerca de 492 millones de pesos), y San Juan de los Lagos, el de menor monto entre estos cuatro, pero con el mayor crecimiento porcentual, avanzó de 11.4 a 13.2 millones de dólares, unos 229 millones de pesos.
El municipio que más remesas capta en la región, sin embargo, es Ojuelos de Jalisco, que pasó de 37.3 a 43.9 millones de dólares en el trimestre, cerca de 764 millones de pesos. Aunque en términos absolutos su monto es similar al de Tepatitlán, Ojuelos destaca porque, en relación con su población —mucho menor a la de los otros municipios mencionados—, concentra el mayor ingreso de remesas por habitante de toda la región, e incluso de todo el estado, según análisis previos basados en cifras de Banxico.
En el otro extremo se ubican los municipios con menor captación: San Diego de Alejandría recibió menos de un millón de dólares en el trimestre, Mexticacán apenas 1.2 millones, Unión de San Antonio cerca de 2 millones y San Ignacio Cerro Gordo alrededor de 2.7 millones. La brecha entre estos municipios y los principales receptores refleja diferencias en el tamaño de la población y en la intensidad de la migración hacia Estados Unidos desde cada localidad.
De acuerdo con estudios sobre el uso de las remesas en México, la mayor parte de este dinero se destina al gasto básico de los hogares: alimentación, pago de servicios como agua y luz, salud y educación de los hijos. Una parte adicional suele destinarse al mejoramiento de vivienda, y en menor medida, al ahorro o a pequeños negocios familiares.