Jalostotitlán, Jal.- Para una ciudad como Tepatitlán puede parecer difícil de imaginar, pero en Jalostotitlán una mujer que requiere atención hospitalaria para dar a luz tiene que salir del municipio, debido a que no existe un hospital público con capacidad de hospitalización y atención obstétrica. Ante esta realidad, el Ayuntamiento busca habilitar una Sala de Expulsión en el Centro de Salud para que las familias puedan recibir atención durante el parto sin tener que trasladarse a otra población.
La propuesta ya fue revisada con el gobierno del Estado y cuenta con respaldo para llevarse a cabo. La presidenta municipal señaló que el proyecto se impulsa de la mano del gobernador Pablo Lemus Navarro y de la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública de Jalisco.
La situación no es exclusiva de Jalostotitlán. En otros municipios pequeños de la región, como San Ignacio Cerro Gordo, Valle de Guadalupe y Mexticacán, la población también debe recurrir a municipios de mayor tamaño cuando requiere servicios hospitalarios públicos, por lo que localidades como San Juan de los Lagos, Arandas, Tepatitlán o Lagos de Moreno concentran buena parte de esta atención.
En el caso de Jalostotitlán, la intención es que al menos la atención de los partos pueda realizarse dentro del propio municipio mediante la habilitación de esta Sala de Expulsión.
El secretario de Infraestructura y Obra Pública, David Zamora Bueno, confirmó que el proyecto forma parte de las acciones que se estarán llevando a cabo en ese municipio
“Una sala de expulsión ahora sí para que los niños de Jalos nazcan en Jalos”, expresó el funcionario.
Por ahora, no se ha informado cuánto costará adecuar el espacio ni cuándo comenzarían los trabajos.
Más proyectos para Jalos
Durante la revisión de los proyectos para el municipio, Zamora también confirmó que se trabajará en otra etapa de la Unidad Deportiva, además de apoyar al Ayuntamiento con la elaboración de los proyectos ejecutivos para el malecón y el Libramiento.
También se anunció el inicio de una primera etapa en la carretera que comunica el Altar de Guadalupe con la carretera a El Capulín, una vialidad que cobra especial importancia para el turismo religioso.