+ Pemex reconoce riesgos y Ebrard asegura que las negociaciones siguen en marcha
Ciudad de México.- Donald Trump volvió a hacer lo que mejor sabe hacer en una negociación: sembrar incertidumbre. El presidente de Estados Unidos aseguró que preferiría no tener el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), al que calificó como “el peor acuerdo jamás hecho”, aunque dejó abierta la posibilidad de firmar su renovación.
“Preferiría no tener el acuerdo, aunque es posible que lo firme”, declaró el mandatario estadounidense, quien además reconoció que no esperaba participar personalmente en la revisión del tratado al considerar que su periodo presidencial habría concluido antes de esta etapa.
El mandatario también admitió que esperaba no tener que enfrentarse a la revisión del T-MEC, debido a que pensaba que su mandato iba a ser de 2017 a 2025, y reconoció que los socios comerciales tampoco esperaban que él estuviera en las negociaciones.
Las declaraciones encendieron nuevamente las alertas sobre el futuro del principal acuerdo comercial de América del Norte. Sin embargo, incluso en caso de que no se alcance un acuerdo inmediato, el tratado no desaparecería automáticamente.
De acuerdo con las reglas del propio T-MEC, si la revisión no concluye antes del plazo establecido, el mecanismo entraría en una etapa de revisiones anuales que podría extenderse hasta por una década, con una posible expiración hasta 2036.
Mientras Trump agitaba el escenario, Petróleos Mexicanos reconoció en un informe presentado ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) que una revisión desfavorable del tratado o la imposición de nuevos aranceles podría afectar significativamente sus operaciones.
La petrolera señaló que casi tres cuartas partes de sus exportaciones tienen como destino el mercado estadounidense, por lo que cualquier restricción comercial podría reducir la competitividad de sus productos, alterar cadenas de suministro y disminuir la demanda.
En contraste, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, buscó bajar la temperatura a la discusión y aseguró que las negociaciones continúan “en tiempo y forma”.
El funcionario sostuvo que si la decisión política de Washington fuera abandonar el acuerdo comercial, México ya habría sido notificado y no existirían las mesas formales de negociación que actualmente siguen activas.
“Si la decisión política fuera que no siga vigente el tratado, ya lo sabríamos”, afirmó.
Ebrard reconoció que la revisión será compleja, pero insistió en que México mantiene conversaciones permanentes con Estados Unidos sobre temas como agricultura, reglas de origen, medio ambiente, industria automotriz, acero, aluminio y los aranceles que actualmente generan controversia entre ambos países.