Pero la esperanza nunca muere
Tepatitlán hizo todo menos el gol. Dominó la posesión, generó peligro y empujó al rival contra su área, pero la falta de contundencia terminó pesando. Tampico, en cambio, aprovechó la única clara que tuvo en el primer tiempo y se lleva la ventaja en la serie tras el 0-1 en el Tepa Gómez.
El equipo Alteño, que venía en ascenso durante la liguilla, ahora está obligado a buscar la remontada como visitante el próximo domingo 23 de noviembre en el Estadio Tamaulipas. Y no será fácil: necesita ganar por dos goles para avanzar a la Gran Final.
El partido comenzó con dominio local. Al 9’, una falta sobre David García abrió la oportunidad desde los once pasos, pero Luis Loroña estrelló su disparo en el poste. Más tarde, un tiro libre de “Chespi” Aguilar exigió al “Kampa” Ruiz, que terminó siendo figura. Tepatitlán perdonó y, en respuesta, la Jaiba encontró el gol que definió la noche.
En la segunda mitad, la mala fortuna siguió acompañando al Tepa: otro balón al poste, la expulsión de Aguilar al 72’ y un par de atajadas del arquero visitante evitaron el empate. Ya en el cierre, Gustavo Gutiérrez salvó a los Alteños del segundo tanto que pudo sentenciar la eliminatoria.
Aun así, la afición no dejó de empujar. Gritó, reclamó, se ilusionó y, al final, se fue con la tristeza de ver cómo el sueño de volver a una final parece escaparse. Pero solo parece. Porque aún quedan 90 minutos, y este equipo ya demostró que sabe levantarse. Si algo quedó claro esta noche es que la esperanza, en Tepatitlán, nunca muere.