Mientras el país arde
Al parecer, nada dice “estoy escuchando al pueblo” como organizar una buena pachanga. Así lo dejó ver la presidenta Claudia Sheinbaum, quien, en plena ola de protestas de la Generación Z —y con un país sumido en marchas, denuncias, violencia y señalamientos de narco-gobierno— anunció que está considerando celebrar los siete años de la Cuarta Transformación. Porque cuando la casa se incendia, lo lógico es sacar el confeti, ¿no?
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum explicó que “hay mucho que celebrar” y procedió a enlistar logros como si se tratara de la lista del súper: inversión extranjera, supercomputadoras, becas, pensiones, salario mínimo, Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro… todo un catálogo de éxitos.
“El aumento salarial de 125% del salario mínimo, eso es algo que celebrar. ¿Qué más? Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro, más preparatorias cerca de la casa, más universidades, las mujeres, tiempo de mujeres, 13.5 millones menos de pobres en el país, menor desigualdad, el peso. No hay inflación, colaboración con el sector privado en la firma de que no aumente la canasta básica, celebración. Libertad, democracia, una Corte que es la Corte de todas y de todos. Entonces sí, es un México distinto”, mencionó Sheinbaum.
Mientras tanto, afuera de ese palacio, la realidad tiene otros datos: desapariciones, homicidios, inconformidad social y miles de jóvenes marchando porque sienten que el país se les está desmoronando.
Ahora va la marcha de los acarreados
Por otro lado, mientras la Generación Z organiza otra marcha para el 20 de noviembre, el oficialismo ya respondió con su propia movilización: la Marcha del Tigre, programada para el 6 de diciembre. Una marcha convocada por jóvenes que aseguran defender la soberanía nacional, la 4T, los derechos humanos y —según el discurso— la valentía de la juventud mexicana.
Una marcha que, por cierto, pinta más a desfile de apoyo obligatorio que a manifestación espontánea. Acarreados con entusiasmo patriótico, pues.