México enfrenta hoy un escenario epidemiológico que parecía superado. Un brote de sarampión confirmado ya en las 32 entidades del país ha colocado a la nación al borde de perder el estatus de país libre de esta enfermedad, un reconocimiento otorgado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y que durante años fue símbolo de éxito en salud pública.
De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, al 19 de enero de 2026 se han acumulado 7 mil 168 casos y 24 defunciones asociadas al virus, cifras que no se registraban desde hace décadas. El brote tuvo su origen en febrero de 2025 en Chihuahua, entidad donde los primeros contagios estuvieron directamente vinculados a bajos esquemas de vacunación, y desde entonces el virus se ha propagado a 252 municipios en todo el país.
Antes de este repunte, la región de las Américas era la única en el mundo con certificación de libre de sarampión, estatus que la OPS ya retiró a nivel regional y que ahora México podría perder de manera individual. El secretario de Salud, David Kershenobich, informó que el país cuenta con un plazo de dos meses para contener el brote, previo a la revisión internacional programada para el 13 de abril de 2026. Canadá ya perdió esa certificación y Estados Unidos solicitó una prórroga; México, admitió el funcionario, se encuentra en la misma carrera contrarreloj.
Las cifras revelan la magnitud del problema. Chihuahua concentra 4 mil 495 casos, seguida por Jalisco con 1 mil 020 y Chiapas con 430, mientras que entidades como Michoacán y Guerrero superan los 240 contagios cada una. Incluso estados que durante años se mantuvieron prácticamente libres de la enfermedad han comenzado a reportar casos.
Aunque las autoridades aseguran que solo alrededor del 5 por ciento de los contagios se mantienen activos, el daño ya está hecho: el sarampión regresó y lo hizo en un país donde durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador las campañas de vacunación sistemáticas fueron debilitadas, permitiendo que se abrieran brechas de cobertura que hoy cobran factura.
El propio gobierno federal reconoce que la única vía para frenar el brote es la vacunación masiva. Actualmente, se cuenta con más de 23 millones de dosis disponibles y se han aplicado más de 11 millones desde el inicio de la emergencia. Sin embargo, la urgencia actual contrasta con los años en que la prevención fue relegada.
El sarampión, una enfermedad prevenible con una vacuna segura y efectiva, vuelve a poner en evidencia que en salud pública las omisiones no se corrigen con discursos, sino con prevención sostenida. Hoy, México no solo enfrenta un brote: enfrenta las consecuencias de haber bajado la guardi





























































