Promesas federales y baches reales
Con cifras rimbombantes y un discurso de gran alcance, el gobierno federal anunció el Mega Bachetón 2026, un programa de conservación carretera que contempla una inversión de 50 mil millones de pesos para intervenir 18 mil kilómetros de carreteras federales libres de peaje en todo el país. No obstante, para Jalisco, el anuncio vuelve a quedarse en la indefinición.
En la información difundida por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Jalisco sí es mencionado, pero únicamente dentro de la Región Centro-Occidente, donde se contempla la atención de 2 mil 444 kilómetros a repartirse entre siete estados: Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit y Querétaro. No se especifican carreteras, tramos ni montos por entidad, lo que diluye el impacto real del programa en el estado.
El contraste es evidente. En otras regiones del país, el Mega Bachetón sí presenta detalles puntuales. Por ejemplo, en la Región Noroeste se enlistan corredores concretos como México–Nogales, Mazatlán–Matamoros y el Corredor del Pacífico, además de rutas federales plenamente identificadas, con un presupuesto asignado de 8 mil 659 millones de pesos. De igual forma, en la Región Sur-Sureste se precisan ejes como Puebla–Progreso, Puebla–Tapachula, el Circuito Transístmico y la Península de Yucatán, con una inversión superior a 10 mil 800 millones de pesos.
En el caso de Jalisco, en cambio, el programa se limita a una mención genérica, sin certeza sobre qué carreteras federales serán atendidas ni cuándo, pese a que la entidad es uno de los principales corredores logísticos, industriales y turísticos del país.
La falta de definiciones resulta especialmente preocupante para un estado que arrastra desde hace años carreteras federales en malas condiciones, con tramos peligrosos y deteriorados que han sido señalados de manera reiterada por usuarios y transportistas.
Así, aunque Jalisco aparece en el discurso oficial del Mega Bachetón 2026, la ausencia de tramos específicos y presupuesto claro lo coloca, una vez más, en la orilla de las prioridades federales, con promesas que no alcanzan a tapar los baches.
La historia no es nueva. Cada años, cada programa y cada anuncio federal viene acompañado de la promesa de que ahora sí se atenderán las carreteras de Jalisco. La realidad, es otra. Basta recorrer la carretera federal 80, una de las más transitadas y castigadas del estado, para confirmar que el deterioro persiste incluso en enero, antes de que lleguen las lluvias, cuando el daño suele multiplicarse.