Opinión

La corrupción, madre de todas las batallas

Por Oscar Miguel Rivera Hernández

¡Hola a todos! En esta ocasión hablaremos sobre las acciones para combatir la corrupción que está llevando a cabo el gobierno federal. 

En los últimos días, todos nosotros, la gente común que trabajamos, que nos levantamos temprano, que usamos el transporte público y que esperamos que las cosas mejoren, hemos visto noticias que dan un poco de esperanza. Noticias de allanamientos, de detenciones, de investigaciones a personas poderosas. El gobierno federal, con la presidenta Claudia Sheinbaum a la cabeza, ha dado algunos golpes importantes en la lucha contra un monstruo que nos ha hecho mucho daño, la llamada corrupción.

¿Qué es la corrupción? Para nosotros, los de a pie, es muy fácil entenderlo. Es cuando un funcionario público, que se supone debe servirnos, usa su puesto para enriquecerse. Es el policía que pide una “mordida” por una infracción que no cometimos. Es el trámite que no avanza a menos de que “le motives” al empleado. Es el líder sindical que obliga a pagar una “cuota” para tener un trabajo. Es el político que desvía el dinero o parte de éste que es para un hospital, para una escuela o para una carretera o glorieta y se lo mete a su bolsillo. También las cuentas infladas son corrupción, sí, esos costos inflados para realizar obras o comprar cualquier material o servicio es también corrupción. Esto se nos hace más conocido, pues ese dinero es nuestro, es de todos, es el dinero de nuestros impuestos. Por eso duele tanto. Por eso enoja tanto.

La presidenta Sheinbaum tiene una tarea enorme y muy difícil. Millones de mexicanos confiaron en ella y en el proyecto de la Cuarta Transformación. Le dieron su voto con una esperanza; que las cosas fueran diferentes. Que se haría justicia. El pueblo mexicano es amoroso, es agradecido, es paciente. Pero en estos tiempos, cuando se siente traicionado, ese amor se puede convertir en una decepción. Digo en estos tiempos, porque en otros tiempos, con la falta de información, nos endulzaban el oído con lo que ellos, los que ejercían el poder público querían, apoyados, desde luego, por los medios de comunicación, que eran comprados con grandes sumas de dinero. La historia nos lo ha enseñado. Partidos políticos que antes fueron muy grandes y que decían representar al pueblo, se llenaron de gente ambiciosa y sinvergüenza. Se olvidaron de la gente y solo pensaron en enriquecerse. ¿Dónde están esos partidos ahora? En el olvido, en el desprecio de la gente. El pueblo no perdona a los traidores.

Lo que estamos viendo en México, esos cateos y detenciones que estamos viendo son ejemplos claros de que la corrupción debe acabarse, al menos así lo vemos algunos y esperamos. Un caso es un cateo que hizo al sindicato CATEM, que fue fundado por el diputado Pedro Haces Barba, la mano derecha de Ricardo Monreal. Esto sucedió por algunas denuncias porque este sindicato, supuestamente extorsionaba y cobraba “piso”, que disfrazaba de cuotas. Esto, para mí es un mensaje que dice que no habrá protegidos y que la ley caerá a todos con la misma fuerza. Pero también me dice que la 4T se está sacudiendo las pulgas que están haciendo daño al proyecto que se inició a tejer con López Obrador, pero ese es un tema que luego analizaremos.

Pero hay más. Otra operación muy fuerte fue contra una red enorme de tráfico de gasolina y diésel. Esta red involucraba a oficiales de alto rango de la Marina, una institución que todos respetábamos. Y a pesar de eso, esos oficiales ya están tras las rejas. Esto nos demuestra que la corrupción se mete como un cáncer en todas partes y la única forma de combatirla es con estrategia y sin miedo.

Ahora, la gran pregunta es ¿quiénes están detrás de todo esto? Los marinos y los líderes sindicales son importantes, pero son piezas de un rompecabezas mucho más grande. Detrás de estas redes ilegales siempre hay políticos poderosos que las protegen a cambio de dinero. ¿Cuántos gobernadores o exgobernadores están metidos? ¿Cuántos alcaldes? ¿Cuántos jueces que debían impartir justicia y en vez de eso, se vendieron? La investigación debe llegar hasta el final, debe sacar a la luz con nombres y apellidos.

Y ojo, no solo los políticos son los malos. También hay empresarios hipócritas. Esos que en público critican al gobierno, que se llenan la boca hablando de legalidad, pero que, en la oscuridad, en lo escondido, hacen negocios sucios con funcionarios corruptos. Ellos también son parte del problema. Ellos también deben ser investigados y, si hay pruebas, encarcelados. La corrupción es un monstruo de dos cabezas: una es el funcionario corrupto que pide, y la otra es el empresario corrupto que ofrece y paga por favores ilegales.

Mucha gente se pregunta: ¿y hasta dónde llegarán estas investigaciones? Hay rumores de que podrían tocar a personas muy cercanas al expresidente López Obrador. El mismo expresidente lo dijo muchas veces: él solo responde por su hijo menor de edad. Los demás, sus otros familiares o amigos, tendrán que hacerse responsables de sus actos si hicieron algo malo. Esa es la base de un verdadero estado de derecho: que nadie está por encima de la ley, sin importar su apellido o sus amistades.

Todo esto nos lleva a una conclusión: en la política, nada pasa por casualidad, que estas investigaciones se estén haciendo públicas ahora no es un accidente. Es una señal. Una señal de que la presidenta Sheinbaum está escuchando al pueblo. Está obligada a responder a esa confianza que millones le dimos. Sabe que, si no cumple, la decepción será terrible. Por eso está tomando el toro por los cuernos.

Seguramente, en los próximos meses, veremos cosas que nunca imaginamos. Veremos a políticos muy importantes, que hoy creen que son intocables, siendo llevados a la cárcel. Otros, con miedo, tratarán de huir. Pedirán que los envíen como embajadores a países lejanos y olvidados, para esconderse de la justicia. Ojalá la presidenta los mande lo más lejos posible, a un lugar donde no puedan hacerle más daño a México, donde la gente los olvide.

Pero todo esto, al final, tiene un solo propósito: construir un México mejor. La presidenta ha hablado del “segundo piso” de la Cuarta Transformación. ¿Y qué significa eso? Pues significa profundizar el cambio. Y el cambio de verdad solo se podrá lograr si se acaba con la corrupción de raíz.

La lucha contra la corrupción es la madre de todas las batallas. Pero nosotros, el pueblo, debemos estar atentos. debemos apoyar estas acciones valientes. debemos exigir que se llegue hasta las últimas consecuencias. No por venganza, sino por justicia. Por nuestro futuro y el de nuestros hijos.

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