Por Oscar Miguel Rivera Hernández
Hoy quiero hablar de un premio que debería ser un honor, pero que se ha convertido en una broma de mal gusto. Se trata del Premio Nobel de la Paz que le acaban de dar a María Corina Machado de Venezuela. Al principio, cuando leí una nota que compartiera mi amigo Julio Ríos, pensé que era un fakenews, y, que debo decir de paso, que se me hizo muy raro que él compartiera lo que creí fuera una nota falsa, porque sé que él siempre verifica las fuentes de la información que comparte, pero ahora que sé que es verdad me quedo boquiabierto y fue que pensé en escribir este texto.
Primeramente, ¿Quién es María Corina Machado? Para algunos, creo que los menos, es una luchadora por la democracia. Pero para quien conoce su historia, ve algo muy diferente. Es una persona que durante años ha pedido a gritos que otros países, especialmente Estados Unidos, intervengan militarmente en Venezuela. Es decir, que manden soldados, aviones y bombas a su propia tierra. ¿Es esa una actitud de paz? Su primer acto al recibir el premio fue dedicárselo a Donald Trump, un hombre conocido por sus palabras violentas y sus deseos de bombardear otros países. Esto solo ya nos dice mucho.
Para entender por qué le dan este premio a una persona así, tenemos que hablar de un concepto que quizás suene complicado, pero no lo es tanto, me refiero al poder suave.
Pero, ¿Qué es esto? “Imaginemos”, pero solo imaginemos, que un país como Estados Unidos quiere controlar el mundo, pues lo puede hacer de dos maneras. Una es la forma bruta, que es con bombas, enviando soldados a invadir que, desde luego, lo que hoy estamos condenando de la alianza Estados Unidos-Israel.
El poder suave suena más “inteligente” y es silenciosa, la cual se realiza a través de la manipulación, la cual, también la está llevando a cabo a través del convencimiento, de que un país es el mejor del mundo a través de sus películas, su música o sus ideas, la cual es una propaganda disfrazada de cultura.
Los Premios Nobel de la Paz son una de las herramientas más poderosas de este poder suave, son como un lavado de imagen a nivel mundial.
Pensemos en Barack Obama. Era un presidente “progresista”, pero deportó a más migrantes que cualquier otro antes que él y bombardeó varios países de Medio Oriente, matando a miles de inocentes. ¿Y qué hizo la comunidad internacional? Le dio un Premio Nobel de la Paz. ¿Por qué? Para limpiar su imagen, para hacerlo ver como un hombre de paz cuando sus acciones decían lo contrario.
Eso es exactamente lo que está pasando ahora con María Corina Machado. Darle el Nobel no es un reconocimiento a su “lucha democrática”, lo cual es un mensaje político, es la forma en que Estados Unidos y sus aliados europeos (lo que algunos llaman “el norte global”), aprueban a Corina Machado y su actuar.
¿Y qué es lo que dice María Corina Machado? Élla llama al gobierno de Venezuela una “narcodictadura”, que es la misma palabra que han usado otros políticos, como Alejandro Moreno Cárdenas en México. Cuando repites esa palabra una y otra vez, ¿qué están haciendo? Están preparando el terreno para una intervención.
Si un país es una “narcodictadura”, entonces, según esta lógica, está bien que un país como Estados Unidos intervenga.
Por eso es preocupante que ese “premio” se utilice como arma, ya que no es un simple reconocimiento, es la luz verde para una posible agresión militar contra Venezuela. Donald Trump ya ha dicho que quiere bombardear Venezuela. Bueno, también ha dicho que bombardearía los cárteles en México.
Hay otro punto que me parece muy importante y muy hipócrita. Después de que le dieron el premio, muchos periodistas y políticos, especialmente hombres de derecha, atacaron a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por no felicitar a María Corina Machado, acusándola de ser una “mala feminista” por no apoyar a otra mujer.
El feminismo no se trata de aplaudir a todas las mujeres sin pensar, se trata de solidaridad con las luchas justas. Todas las mujeres tienen el derecho de criticar y rechazar a otra mujer si sus ideas son contrarias y más, si promueve la guerra o si se alía con genocidas. Decir que Claudia Sheinbaum está obligada a felicitar a María Corina solo porque ambas son mujeres es decir que no tiene criterio propio, que el género es más importante que sus ideas. Este debate, promovido por muchos machistas derechistas (perdón por el pleonasmo), lo único que buscan es silenciar una crítica política legítima con un falso discurso de afecto.
Para entender completamente a María Corina, hay que ver a quién más apoya. Y aquí la cosa se pone aún más oscura.
Para entender más mi crítica a este “Premio”, puedo decir que, mientras el mundo vemos con horror cómo Israel masacra al pueblo palestino en Gaza, María Corina Machado ha declarado abiertamente su apoyo al Estado de Israel y no de ahorita, sino desde hace muchos años. En 2021, escribió en sus redes sociales: “Hoy todos quienes defendemos los valores de Occidente estamos con el Estado de Israel, un genuino aliado de la libertad.”
¿De qué libertad habla? ¿La libertad de encarcelar a palestinos sin juicios justos? ¿La libertad de torturarlos en prisiones? ¿La libertad de matar a miles de niños y mujeres con bombas? Apoyar a un gobierno que está cometiendo un genocidio, reconocido por tribunales internacionales, nos muestra claramente cuáles son sus “valores”, que no son valores de paz, sino de complicidad con el poder.
Si ella no tiene problema en justificar la violencia de Israel en Palestina, y si pide la intervención de Estados Unidos en su propio país, es porque su idea de “paz” es la que impone el más fuerte a punta de balas.
Dijera mi amigo y hermano, Augusto, que este es “el mundo al revés”, al platicar que los Premios Nobel de la Paz se han convertido en un chiste de mal gusto, convirtiéndose en el arma del poder suave de Estados Unidos.
Si quienes deciden a quién se otorga este premio, realmente valorara lo que es “la paz”, se lo habrían dado a otro personaje, de esos que realmente luchan por la paz del mundo, en cambio, se lo dan a una persona que pide la guerra para su pueblo.
Este premio a María Corina Machado es un mensaje claro para toda América Latina, el cual nos dice que el norte global está listo para volver a sus viejas prácticas de intervencionismo. Quieren imponernos sus héroes y su versión de la “democracia”, que siempre beneficia sus intereses económicos.