Hace unos días la televisora más grande de México, Televisa, presentó un documental que ha causado mucho revuelo y ha dado tema para todos los espacios, impresos, televisivos, radio, así como en redes sociales. “PRI: Crónica del fin”, fue escrito y dirigido por la periodista Denise Maerker. Este documental cuenta la historia del Partido Revolucionario Institucional, el PRI, el partido que gobernó México por más de setenta años.
Para muchas personas jóvenes, esta historia puede ser nueva. Quizá no saben que el PRI era tan poderoso que el presidente podía elegir a quien sería su sucesor, y, que en la Ciudad de México no había un jefe de gobierno elegido por la gente, sino un “regente” que ponía el presidente. Para quienes tenemos algunos años avanzados y fuimos parte de esa historia, ya sea como sociedad o protagonistas, entenderemos que es una versión de la historia, y desde donde se cuenta la historia, hay cierto sesgo.
Este artículo no es para defender a un partido o atacar a otro, es una invitación a pensar. Desde mi adolescencia, me enseñaron a no creer todo lo que veía y mucho menos en la televisión y en los periódicos o lo que escuchaba en la radio y hoy en día, hemos aprendido a saber distinguir, la intención de quien nos lo dice. También, he aprendido a analizar ¿Qué me están mostrando? y ¿qué me están ocultando?
El programa tiene cinco partes. Habla de la “época dorada” del PRI, desde que empezó en los años 30 hasta hoy. Muestra a los políticos más importantes del partido y las ideas que, según el programa, los hicieron diferentes.
Pero el programa deja muchas preguntas sin responder. Es difícil verlo sin pensar en el PRI de hoy. Ahora el partido lo dirige Alejandro Moreno, un senador muy discutido al que se acusa de haberse hecho rico de forma ilegal. Por estas acusaciones y porque la gente ya no confía en él, muchos mexicanos piensan que el PRI está por desaparecer.
Recordar la historia de nuestro país es muy importante para entender lo que nos ha pasado.
Este programa no es la verdad absoluta. Es un punto de partida para hacer más preguntas. En lugar de dar respuestas, nos invita a preguntarnos ¿quién cuenta nuestra historia y para qué?
El programa parece querer crear una historia que compita con la del gobierno de la “Cuarta Transformación”.
Intenta claramente, hacer creer que todas las cosas buenas que se han hecho vienen de ideas del PRI, como si ambos proyectos fueran iguales.
Pero esto no es cierto. Son dos proyectos de país muy diferentes, con visiones opuestas.
El programa también sirve para que algunos políticos del viejo PRI, que la historia ya juzgó por corruptos, parezcan buenos otra vez.
A mí me da la sensación de que existe una gran diferencia sobre como muestran a Colosio, a quien muestran fríamente, pero a otros como Salinas o Labastida los muestran como víctimas, no como responsables de sus actos. Parece que quieren mejorar su reputación, no contar la verdad del pasado.
Tal vez algunos digan o más bien, ya lo dicen, el priismo no muere, solo se transforma, pero, sería injusto decir que todas las personas que estuvieron en el PRI fueron malas, tal vez los menos, pero hubo algunos que hicieron cosas buenas por el país. Pero “aguas”, debemos estar atentos, ya que las viejas formas de hacer política del PRI (como la corrupción) siguen intentando volver.
Si el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum o su partido, Morena, le dan poder a personas con esas viejas prácticas, puede regresar la política de simulación, corrupción y autoritarismo que tanto daño nos hizo.
No me cabe duda, este programa tiene varios objetivos y quiere hablarnos dando la sensación de que son los priístas viejos, a los que el líder actual Alejandro Moreno ha dejado sin importancia, los que decidieron seguir la lógica de “yo te hice, yo te deshago”.
Pero lo más importante no es solo quiénes hablan en el programa, sino quién lo produce, en este caso Televisa. La misma empresa que por muchos años fue la aliada del PRI en la televisión, creando realidades a su medida y tapando la corrupción del gobierno con telenovelas y fama. Hoy, irónicamente, esa misma empresa pretende actuar como un periodismo imparcial para contar, con drama, una historia que ellos mismos ayudaron a crear.
Pero una vez más, se equivocan, no entendieron que el poder ya no se mantiene con cámaras de televisión ni con guiones, que la historia ya no la escriben ellos desde su estudio. Porque la gente de México ya no somos la misma; la gente de México ya despertó, y esta vez no hay señal de televisión que pueda volver a dormirla. Todavía algunos años, existían los Lord Montajes (Loret de Mola), los Ciros Gómez Leyva, los Joaquín López Dóriga, las Azucena Uresti, las mismas Denise Maerker, entre muchos más, que cuentan su realidad y las de las televisoras más grandes.
Pero, ¿qué creemos? ¿será realmente el final del PRI o es solo su intento más desesperado por revivir su vieja historia?





























































