+ Una niña de 10 años, entre las víctimas
En un país donde la violencia se ha vuelto cotidiana, ya no hace falta pertenecer al crimen organizado para morir a manos de él. En México, basta con tener éxito. Esta semana, en Reynosa, una familia entera —incluida una niña de 10 años— fue privada de la libertad y asesinada por lo que todo indica fue una venganza laboral: uno de los adultos había obtenido un ascenso en su trabajo.
De acuerdo con la Fiscalía de Tamaulipas, las víctimas fueron reportadas como desaparecidas el 30 de octubre y sus cuerpos fueron encontrados el 5 de noviembre en un camino de terracería a las afueras de la ciudad. Se trataba de Heriberto González Santés (41 años), Berenice Flores Flores (37) y su sobrino, Ángel Manuel González (20). Días después fue localizada sin vida Claudia Estefanía González Flores, de apenas 10 años, quien estudiaba en el Instituto Enrique de Ossó.
Según las investigaciones, los presuntos homicidas son un hombre de aproximadamente 30 años, conocido como “El Chaparro”, y su pareja sentimental. Ambos habrían robado la camioneta de la familia y la llevaron al domicilio donde privaron de la vida a la menor antes de enterrarla en el patio.
Los padres de la niña y su primo fueron asesinados por otros sujetos y enterrados en una brecha rumbo a la salida a San Fernando, donde posteriormente fueron localizados.
La información oficial precisa que Berenice Flores murió por asfixia por estrangulamiento; Heriberto González, por una herida cortante en el cuello; y Ángel Manuel González, por hemorragia intracraneal provocada por golpes en la cabeza. De la menor no se ha dado a conocer más información.
Una disputa laboral que terminó en tragedia
Las primeras investigaciones apuntan a que Heriberto González, trabajador de una maquiladora, había sido ascendido a supervisor, lo que provocó resentimiento entre algunos de sus compañeros. Según la autoridad, dos de ellos contrataron a hombres armados para secuestrarlo en represalia, pero al ejecutarse el plan también se llevaron a su esposa, su hija y su sobrino —quien también trabajaba en la maquiladora— para posteriormente asesinarlos.
La Fiscalía confirmó que dos personas (los asesinos de la menor) han sido detenidas y que otras dos están siendo buscadas por su presunta participación en el crimen.
Por su parte, el Colectivo Desaparecidos en Tamaulipas, conocido también como Colectivo Amor, condenó el asesinato y exigió la intervención de las autoridades federales, en particular del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Acusaron al gobernador Américo Villarreal y al secretario estatal de Seguridad, Carlos Arturo Pancardo, de “negar la realidad de inseguridad” que atraviesa Tamaulipas. “Aunque algunos desaparezcan a manos del crimen organizado, es responsabilidad del gobierno que no regresen con vida, por su nula coordinación”, señalaron.