+ Allá sí pagará por el asesinato del agente de la DEA
Este jueves 27 de febrero, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) del gobierno de México, informó que esta mañana fueron trasladados a Estados Unidos 29 criminales que se encontraban privados de su libertad en diferentes centros penitenciarios del país. Entre ellos, se encuentran el histórico capo Rafael Caro Quintero, líder del Cartel de Guadalajara, reclamado por Estados Unidos desde hace décadas por el asesinato de un agente de la DEA; los antiguos líderes del cartel de Los Zetas, Miguel Ángel y Omar Treviño Morales, conocidos como Z-40 y Z-42, y José Ángel Canobbio, alias El Güerito, uno de los máximos artífices de la distribución de fentanilo en el Cartel de Sinaloa, Antonio Oseguera Cervantes, hermano del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), conocido como ‘El Mencho’ y el lugarteniente de Los Chapitos, la facción de los hijos de El Chapo Guzmán.
Este operativo masivo de extradiciones, sin precedente en la historia reciente del país, ocurre en medio de la negociación entre México y Estados Unidos por la intención del vecino del norte de aplicar un arancel del 25% a las exportaciones mexicanas. Desde que inició su mandato, el 20 de enero, el presidente de EE UU, Donald Trump ha amagado varias veces con gravar la entrada de productos mexicanos al país, amenaza que basa en el incesante tráfico de drogas al norte de la frontera, principalmente fentanilo, y al flujo migratorio que llega a los estados sureños. Este mismo jueves, el mandatario reiteró que los aranceles empezarán a aplicarse a partir del 4 de marzo, después de una moratoria de un mes.
Dede las 6:30 del jueves se desplegó un dispositivo de seguridad en el Aeropuerto Internacional de Toluca, donde elementos de la Guardia Nacional, la Marina y la Comisión Nacional de Seguridad resguardaron las instalaciones de la terminal aérea.
Alrededor de las 10:30 horas, un avión de la Fuerza Aérea Mexicana despegó con dirección al norte del país, de acuerdo con fuentes al interior del aeropuerto.
Por su parte el Departamento de Justicia de EEUU detalló que tanto Quintero, “El Narco de Narcos” como otros seis de los 29 detenidos serán presentados ante la Corte donde buscarán la pena de muerte.
Las deudas de Caro Quintero
De la nueva tanda de extraditados destaca Rafael Caro Quintero, el Narco de Narcos, recapturado en julio de 2022. El histórico capo es requerido en EE UU por el asesinato del agente de la DEA Enrique Kiki Camarena, en la década de 1980. Estuvo una primera vez en prisión en 1985 por ese crimen, y fue liberado en 2013 en una escandalosa decisión judicial, cuando le faltaban por cumplir 12 años de condena. Estados Unidos asumió el homicidio del agente de la DEA como una profunda afrenta que nunca olvidó, y durante años presionó a México para que le recapturase y le extraditase para juzgarlo principalmente por ese crimen.
El histórico capo fue detenido en la sierra de Sinaloa en un operativo encabezado por la Marina, en el que el gobierno mexicano alardeó de que no se hizo un solo disparo. No obstante, poco después de darse a conocer la noticia de su captura, un helicóptero de la Marina con 15 soldados que habían participado en el operativo se desplomó en la costa de Sinaloa, a la altura de Los Mochis. Fallecieron 14 marinos. Las causas del posible accidente, misteriosas al inicio, propiciaron que la Fiscalía abriese una investigación para esclarecer lo sucedido.
Además de las deudas históricas por el asesinato de Camarena, Caro Quintero tiene al menos otras tres causas judiciales abiertas en Texas, Arizona y Nueva York por narcotráfico. Aunque tras su detención en 2022 se inició un juicio de extradición en su contra, el proceso se empantanó por meses debido a los amparos y otros recursos legales promovidos por sus abogados ante los tribunales mexicanos.
Ahora, este jueves, el capo, de 72 años, aterrizó al final de la tarde en Nueva York. Con traje de presidiario beige, esposado de pies y manos, bajó de un avión del Ejército mexicano. En suelo estadounidense le esperaban más de una decena de policías de la DEA, alguno incluso sacó alguna foto con el celular. La vendetta de la agencia antinarcóticos se había cumplido. “No hay escondite posible para quien secuestre, torture y asesine a un agente”.
Los hermanos Zetas
Entre los extraditados destacan también los líderes del sanguinario y atomizado cartel de los Zetas. Nacido como un grupo de militares desertores, contratados como guardaespaldas del viejo líder del Cartel del Golfo, Osiel Cárdenas. Los Zetas se independizaron tras la detención de este último, en los primeros años de los 2000. Para entonces, los hermanos Treviño Morales, civiles ambos, apenas salían del cascarón delincuencial. Habían formado parte de bandas criminales de Nuevo Laredo, en Tamaulipas. Pero fue con Los Zetas cuando crecieron y crecieron, hasta su captura. El Z-40 cayó en 2013 y su hermano, el Z-42, al año siguiente.
Mientras estuvieron libres, sobre todo en la primera década de siglo, Omar y Miguel Ángel Treviño se elevaron al olimpo del mundo criminal mexicano. Bajo su mando, Los Zetas inauguraron nuevos rubros delincuenciales en el país, más allá del narcotráfico, ninguno tan lucrativo como la extorsión. Su ascenso durante los años del presidente Felipe Calderón (2006-2012) orilló al gobierno a enfrentarlos a sangre y fuego, como ha explicado varias veces el jefe de inteligencia de su Gobierno, Guillermo Valdés. Durante los últimos años del mandato de Calderón, los enfrentamientos entre el Ejército y los grupos criminales de Tamaulipas, principalmente Los Zetas y el Cartel del Golfo, elevaron la violencia a picos históricos.
Las batallas de Los Zetas con otros grupos criminales en Tamaulipas, Michoacán o Veracruz elevaron el tono del horror en México, con masacres, cuerpos desmembrados expuestos a la sociedad, cadáveres deshechos en ácido… En otras regiones, como el norte de Coahuila, donde su control era total, usaron la violencia extrema como forma de sometimiento. Investigaciones como El Yugo Zeta, de El Colegio de México, detallan masacres y ejecuciones masivas en municipios como Allende y Piedras Negras.
El caso Allende ilustra perfectamente su crueldad. Según desvelaron investigaciones periodísticas, principalmente de la reportera Ginger Thompson, en Propública, los hermanos Treviño lanzaron una cacería de traidores en Allende, en 2011, después de que un antiguo socio entregara sus números de teléfono a autoridades de Estados Unidos. Los Treviño supieron de esta traición después de que los estadounidenses entregaran los datos a sus pares en la Policía Federal mexicana, información que llegó a oídos de los hermanos. Nunca se supo cuánta gente murió asesinada o desapareció en Allende, pero las cuentas realizadas a la fecha superan los 300.
Desde hace más de una década, Washington ha pedido la extradición de los hermanos Treviño, a los que busca juzgar por tráfico de drogas a territorio estadounidense -principalmente cocaína-, blanqueo de dinero y asesinato. Sin embargo, el traslado de los jefes Zetas se había atascado en los tribunales mexicanos, en gran medida debido a que la defensa de Miguel Treviño ha alegado que su cliente es un homónimo que estaba siendo asociado al alias de Z-40 por error de las autoridades. Miguel Treviño siguió en prisión por otras dos causas pendientes de resolución relacionadas con los delitos de portación de armas y fomento al narcotráfico. La defensa de Omar Treviño Morales, Z-42, siguió la misma estrategia que la de Z-40.
En julio del año pasado, el Departamento de Justicia estadounidense hizo pública una acusación contra los Treviño en la que aseguraba que los hermanos han seguido controlando el cártel desde prisión, luego de “instalar a varios miembros de su familia para dirigir las operaciones en su nombre”. El documento agregaba que Z-40 y Z-42, entonces de 51 y 48 años, son responsables de “innumerables actos de violencia, incluyendo asesinatos, asaltos, secuestros y tortura”. Señala que de 2003 a la fecha los capos han traficado en México, Guatemala, Venezuela, Colombia y Estados Unidos 45 toneladas de cocaína, y que en un plazo de un año obtienen ganancias de 10 millones de dólares. Tan solo a EE UU han ingresado al menos 14 toneladas de cocaína, de acuerdo con la acusación.
Por su parte, El Güerito, considerado uno de los hombres de mayor confianza de Iván Archivaldo Guzmán, jefe de Los Chapitos (hijos de Joaquín El Chapo Guzmán), fue capturado en Culiacán, capital de Sinaloa, hace apenas dos semanas en un operativo de fuerzas federales por mar y tierra. Su detención, sumada a las de otros líderes criminales cercanos a Archivaldo Guzmán, estaba prevista como parte de la estrategia de seguridad de la Administración de Sheinbaum centrada en los últimos meses en Sinaloa, Estado del Pacífico mexicano donde se producen enormes cantidades del fentanilo que se trafica a EE UU y que durante los últimos seis meses ha estado sumido en una ola de violencia causada por la guerra intestina entre Los Chapitos y La Mayiza, las facciones del Cartel de Sinaloa.