Matan por montones
Ciudad de México, 29 de enero de 2026 — La violencia en México continúa mostrando cifras alarmantes y hechos que ponen en evidencia la persistencia de un clima de inseguridad que afecta a regiones enteras del país. En menos de una semana, dos tragedias —una en el estado de Guanajuato y otra en Sinaloa— han marcado la agenda de violencia, mientras que la respuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido objeto de debate debido al enfoque mediático en otros temas durante la última semana.
El domingo 25 de enero, un grupo armado irrumpió en un campo de fútbol en la comunidad Loma de Flores, en Salamanca, Guanajuato, y abrió fuego contra personas que concluían un partido amateur. El saldo fue de al menos 11 personas asesinadas y una docena más heridas, entre ellas mujeres y un menor de edad, tras más de cien disparos registrados en cuestión de minutos. Los agresores huyeron y hasta ahora se reporta la detención de al menos tres presuntos implicados en la masacre como parte de los operativos desplegados por la policía estatal y la Fiscalía.
Las investigaciones preliminares, según autoridades de seguridad, señalan que el ataque estaría vinculado a disputas territoriales entre grupos criminales, específicamente entre el Cártel Santa Rosa de Lima (CSRL) y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Algunas de las víctimas identificadas eran trabajadores de una empresa de seguridad privada presuntamente vinculada con el CJNG.
Este hecho se suma a otros episodios de violencia en la región, que llevó a Guanajuato a ser el estado con más homicidios en 2025, con más de 2,500 casos registrados, según datos del propio gobierno federal.
En contraste con la gravedad del hecho, las manifestaciones públicas de la presidenta Claudia Sheinbaum en los últimos días han estado centradas en asuntos como la venta de boletos de un concierto de K-pop y otros temas de cultura popular, lo que ha generado críticas de sectores políticos y sociales que la acusan de no priorizar la atención de la violencia que aqueja al país cuando faltan pocos meses para el inicio del Mundial de Fútbol 2026.
Otro caso que ha sacudido a la sociedad mexicana es la desaparición de 10 trabajadores mineros en el estado de Sinaloa, reportada desde el 23 de enero, entre los desaparecidos hay ingenieros, personal operativo, un geólogo y guardias de seguridad. Los hechos ocurrieron en el municipio serrano de Concordia, donde un comando armado ingresó a un fraccionamiento donde se alojaban empleados de la empresa minera canadiense Vizsla Silver Corp. Cerca de las 6 de la mañana y se los llevó por la fuerza, según familiares.
La Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM) ha señalado su “profunda preocupación” por la privación ilegal de la libertad de estas personas, varias de las cuales han sido identificadas por nombre por sus familiares. Las autoridades de Sinaloa y Chihuahua han emitido fichas de búsqueda y abierto carpetas de investigación, pero hasta el momento no hay información pública sobre su paradero ni sobre avances concretos en su localización.
Lo peor del asunto es que según los familiares, la empresa no habría interpuesto la denuncia por desaparición de sus empleados para no afectar su imagen, ya que esperaban que se pidiera algún rescate por ellos y la empresa planeaba darla, sin embargo, la petición nunca llegó, por lo que los familiares decidieron no esperar más e interponer la denuncia.
Estos dos casos, uno de violencia extrema y otro de desaparición forzada, se suman a un panorama que muchos califican como una crisis de seguridad cotidiana en el país, con disputas entre cárteles, ataques armados y levantones que ponen en riesgo tanto a civiles como a trabajadores y funcionarios.





























































