Opinión

Narcoterrorismo

No se alarmen ni se alegren, no van a invadir los gringos a México. No por ahora, no pronto, a menos que López Obrador los siga provocando, a menos que insista en seguir protegiendo a sus amigos narcotraficantes (que tratará, porque es parte de su negocio como Presidente), pero si se sigue haciendo pato y no captura a ningún capo, y por el contrario los hace ministros de su gabinete, podría llegar el momento en que los gringos no lo toleren más y nos manden a sus tropas. Que no sería la primera vez, pero por lo pronto no se trata de eso.

Primero, hace falta que Donald Trump -que está igual de loco que López Obrador- cumpla su advertencia de designar a los cárteles de la droga como terroristas, recuérdese que anda en campaña y que en campaña lo que sobran son promesas; y segundo, faltaría que López Obrador no se asustara y no hiciera nada para evitar las represalias. Pero ya vimos que es un cobarde y que a la primera insinuación de que nos impondrían aranceles le dio un giro de 180 grados a su política migratoria, y de estar protegiendo y alentando la migración de centroamericanos hacia Estados Unidos, pasó a reprimirlos y a deportarlos a sus países de origen, ya no son queridos y apapachados como lo eran en México, ahora son apestados y repudiados porque esos son los deseos de Donald Trump, ese es el muro que éste aseguró que México tendría que pagar, es un muro de soldados que ahora se llaman la Guardia Nacional en la frontera sur, para que no avancen hacia el país del norte.

¿Qué significa pues que el Departamento de Estado de Estados Unidos designe a los cárteles del narcotráfico como grupos terroristas? Significa, en primer lugar que ya no serán el FBI ni la DEA los encargados de perseguirlos, sino que esta función la hará el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, es decir las Fuerzas Armadas, o sea el Pentágono, los soldados y marines gringos, que estarán autorizados a ingresar a cualquier país, con autorización o sin autorización del gobierno de ese país, en busca de un terrorista (un capo de la droga en este caso), para capturarlo vivo o muerto, como hicieron en Pakistán donde mataron al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden en 2011, o en Libia donde la OTAN colaboró para perseguir hasta dar muerte al dictador Muamar el Gadafi; o como ocurrió hace apenas un mes cuando fuerzas estadounidenses localizaron y acorralaron al líder del Estado Islámico (ISIS) Abubaker al Bagdadi en Siria, donde Él mismo hizo detonar un chaleco lleno de explosivos que portaba, en el interior de una cueva donde se encontraba.

Si declaran a las mafias mexicanas de la droga como organizaciones terroristas, y el presidente Andrés Manuel López Obrador no hace nada por aplacar la furia de Donald Trump, el primero por el que vendrían los soldados y marines gringos será por el secretario de Seguridad Pública Alfonso Durazo, que está metido hasta el cuello con el narcotráfico, su hijo estudió la primaria junto con Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán, y fue el que ordenó que lo liberaran en Culiacán después de que los soldados lo habían capturado; podrían venir también por Manuel Bartlett, quien está acusado en Estados Unidos de haber participado en el asesinato de Enrique Camarena, agente de la DEA; y vendrían por supuesto por alguno o varios de los hijos del Chapo Guzmán (Ovidio tiene una orden de aprehensión en Estados Unidos), por Nemesio Oseguera “El Mencho”, líder del CJNG, o por quien encabece la Tropa del Infierno del Cartel del Noreste… Tienen mucho a qué venir.

La idea de designar a los cárteles de la droga como terroristas, ya la tenía Trump desde principios de año, incluso en marzo se empezó a cabildear en ese sentido cuando dos diputados presentaron una iniciativa al respecto en el Congreso, pero fue hasta muy recientemente que tres acontecimientos orillaron al presidente de Estados Unidos a decidirse por esta medida: 1.- La liberación de Ovidio Guzmán, que fue capturado en Culiacán porque había una orden de aprehensión provisional con fines de extradición, y pocas horas después fue dejado en libertad por órdenes de Alfonso Durazo; 2.- La masacre de mujeres y niños de la familia Le Barón en los límites de Chihuahua y Sonora, que son mexicanos pero al mismo tiempo son ciudadanos americanos y Estados Unidos protege a sus ciudadanos en cualquier parte del mundo; y 3.- Para rematar López Obrador le ofrece asilo político al principal narcotraficante de Bolivia, el narco dictador Evo Morales, que era presidente pero renunció presionado por el Ejército, que no le dio un golpe de estado, solamente le advirtió que le iba a partir la madre y salió huyendo, México mandó un avión militar para rescatarlo, les costó trabajo, porque los países vecinos no quisieron cooperar, pero finalmente un narcotraficante le salvó la vida a otro narcotraficante. Archivaldo Guzmán, hijo mayor del Chapo Guzmán, estudió en Bolivia protegido por Evo Morales, al que se le descubrieron ya cuentas por 470 millones de euros en el Banco del Vaticano, así que también hay motivos para encerrarlo en una prisión norteamericana.

¿Van a venir los soldados y marines gringos por esas personas mencionadas? No necesariamente, así como ocurrió con las oleadas de migrantes que tanto molestaban a Trump, y que bastó con una amenaza de imponerles aranceles a los productos mexicanos, para que el gobierno de López modificara radicalmente su política migratoria y empezara a rechazar violentamente a los migrantes, lo mismo podría ocurrir con esta amenaza de designar terroristas a los narcos. Antes incluso de que se les designe como terroristas, es probable que López Obrador comience a tomar algunas medidas. Podría, por ejemplo, renunciar Alfonso Durazo y desaparecer, podría renunciar Manuel Bartlett a la dirección de la CFE como una muestra (una ofrenda) de buena voluntad hacia los gringos, se podría localizar y detener al Mencho, aunque no está fácil (el gobierno tiene ahora 13 días para decidir la extradición de su hijo, el Menchito, a Estados Unidos, que lo solicitó hace tiempo); podría sacrificar López Obrador a alguno de los Chapitos o al Mayo Zambada, podría arrasar con la Tropa del Infierno del Cartel del Noreste, podría incluso pedirle a Evo Morales que se vaya a otro país. Algo, no sé, pero algo va a tener que hacer para evitar que vengan los soldados y marines de Estados Unidos. Por lo menos no como tropas, igual viene algún grupo para llevarse a alguien, a lo que se le llamará “cooperación” (cooperación que le ofreció Trump a AMLO hace unos días, pero éste la rechazó), ahora será López quien la solicite). Pero no habrá una invasión, así que no se alarmen los Testículos de Pejehová, ni se alegren sus opositores los conservadores, fifís, neoliberales, golpistas y los mil nombres que les ha puesto López Obrador, lo único que no les ha dicho es terroristas.

Así que no pasa nada. Va a haber reacciones obligadas de parte del gobierno de la 4-T, pero de ahí no va a pasar. A menos, claro está, que ocurra alguna catástrofe mayor, y López Obrador es experto en provocarlas. Ya se le ocurrirá algo peor….

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