Opinión

Inquietud de militares ¡cuidado!

No se cansa el presidente López Obrador de culpar a los militares de la violencia en el país. Los que ya se están cansando son los militares de esta situación, lo que podría ser altamente peligroso para el gobierno actual. Tanto el secretario de Marina como el de la Defensa Nacional ya le dijeron a AMLO que le baje, que deje de mentir y que los respete. O que se atenga a las consecuencias, agrego yo.

Primero, el día que el presidente habló de la muerte de 14 policías tras una emboscada en la comunidad de El Aguaje, en Aguililla, Michoacán, acusó que a pesar de que todos los días lucha contra la violencia, según Él, los gobiernos anteriores la dejaron crecer (siempre los anteriores, nunca el suyo que lleva más de un año en el poder porque empezó a gobernar en julio de 2018). “Yo quisiera -dijo- que se avanzara más, trabajo todos los días para eso, trabajamos todos, pero lo dejaron avanzar (otros, no Él), crecer mucho, y hubo estrategias equivocadas queriendo enfrentar la violencia con la violencia”. 

Ese mismo día y en la misma conferencia mañanera, el titular de la Secretaría de Marina (Semar), Rafael Ojeda Durán, tomó el micrófono para decir que “no es cierto” que la violencia en el país haya aumentado cuando las fuerzas armadas salieron a las calles, “nosotros -dijo- no somos los violentos, sólo responden a los ataques de la delincuencia”.

“Quiero que entiendan -agregó- que sí estamos trabajando, el esfuerzo que estamos haciendo es mucho, no es que estemos como dice usted (López Obrador), que si podemos resolver la violencia con violencia. Las fuerzas armadas no emplean la violencia, emplean las estrategias y aplican su entrenamiento simplemente para defenderse de los agresores. “Nosotros no somos los violentos, muchos (como López Obrador) hablan de que las fuerzas armadas son muy violentas, hay quienes dicen que cuando las fuerzas armadas salieron a las calles se recrudeció la violencia y no es cierto, nosotros respondemos a los ataques de la delincuencia organizada, eso es lo que quiero que entiendan, por favor”.

Y se lo dijo el Secretario de Marina en su cara a López Obrador, no se lo mandó a decir. Le dijo que miente y que ya estuvo bueno. El secretario de la Defensa por su parte, Jefe del Ejército, mientras Ojeda Durán Hablaba, Él permanecía con la cabeza inclinada, parecía que leía algunos documentos y por momentos que anotaba algo. Como si no fuera su turno.

Eso fue el 15 de octubre, un día después de la masacre de policías en Michoacán. Pero ese mismo día, horas más tarde fue el Ejército por un grupo de sicarios del narcotráfico a Iguala, Guerrero y dio muerte a 14 de ellos en Tepochica, muriendo también un militar, el cabo que manejaba la ametralladora al frente del convoy del Ejército.

No estaba pues tan tranquilo como parecía en esa Mañanera el general Luis Crescencio Sandoval, más bien estaba planeando la respuesta al Crimen Organizado, que fue letal. El comentario de López Obrador al día siguiente fue: “Muy lamentable lo del enfrentamiento en Guerrero, la pérdida de 14 seres humanos (el cabo que también murió no era humano, había llegado de Marte o de algún otro planeta, en todo caso ese no importa), muy lamentable esto, tengo el informe, (de que) fue un tema que se da, vamos a decir, producto de una rutina de vigilancia, de una patrulla del ejército con un grupo, con una célula de presuntos delincuentes y se encuentran frente a frente”. Ya no habló de que fue una masacre cometida por el Ejército, como lo hubiera hecho en días anteriores, antes de que el almirante Ojeda Durán le dijera que ya basta.

También dijo: “No queremos enfrentamientos, no queremos la violencia. Vuelvo a hacer un llamado a que se abandonen las armas, no queremos que con la violencia se resuelvan los problemas. Hace falta la paz para el país, lo vamos a lograr, nada más que son inercias. Se dejó crecer mucho este problema y vamos a buscar resolverlo”. Ya no habló tampoco de acusar a los delincuentes con sus mamás, sus papás y sus abuelitos, ni de decirles ¡Fuchi Guácala! para ahuyentarlos.

Hasta ese momento, tras de la masacre en Aguililla, el reclamo del Almirante el Presidente, y la matanza en Iguala, empezaba yo a pensar que algo andaba mal entre el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas. Paro faltaba lo peor, dos días después se estremeció el país con las noticias de Culiacán, que le dieron la vuelta al mundo y que varios de los medios más importantes, de Estados Unidos, Reino Unido, España y Francia, bueno, hasta en Australia, lo dieron a conocer como que el Crimen Organizado había derrotado al gobierno mexicano. Peor que en Colombia, dijeron los colombianos.

Al secretario de Seguridad Pública Alfonso Durazo se le ocurrió hacer un operativo con su Guardia Nacional (en la que la mayoría son militares), para capturar en su feudo a Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán, tan mal ejecutado que fue un desastre total. Los militares hicieron su trabajo y lo hicieron bien, lo capturaron, pero ante las amenazas de cientos, tal vez miles de sicarios de todas las organizaciones de narcotraficantes que hay en Sinaloa y que no son pocas, de asesinar a las familias de los militares a las que sacaron de la colonia donde viven y las formaron frente a una pipa de gas para hacerlos estallar, se optó por liberar al detenido.

Ante un evento de tal magnitud, el presidente López Obrador en lugar de estar atento al desarrollo de los hechos, volaba en un avión comercial rumbo a Oaxaca, para escuchar que los niños de una banda de guerra corearan “Es un honor, estar con Obrador”. Primero dijo que no estaba enterado del operativo, después que sí y que él ordenó liberar al detenido, dijo también que ni enterado estaba de que hubiera una orden de aprehensión con fines de extradición, es decir que se lo pidió Trump, como le pidió (le ordenó) que detuviera a los migrantes en la frontera sur), y después que sí, que se atendió a una orden de aprehensión. En todo caso Andrés Manuel López Obrador mintió y violó la ley, la violó al ordenar que se detuviera a una persona sin una orden judicial, o la violó al ordenar que fuera liberado. Las dos cosas son un delito y se castigan hasta con 10, 15 o 20 años de prisión porque es un agravante si es un funcionario público quien lo comete.

Como quiera los que salieron más raspados fueron los militares, a quienes se tachó de irresponsables, incompetentes, pendejos y todo lo que se acostumbra en estos casos. Este miércoles le dijo un reportero a López Obrador en su mañanera “…le están ocultando información, porque con una mentira tras otra, hay otra mentira más, porque las benditas redes sociales refieren que Ovidio no estaba dentro de un domicilio, estaba en una marisquería y había comensales con menores de edad, ¿sabía usted que el hijo de Alfonso Durazo fue compañero de primaria, hasta el sexto año de primaria de Ovidio?, ¿tenía esa información?, ¿tiene la información de que en este operativo habrían participado agentes de la DEA?, ¿sabía del encuentro del gobernador de Sinaloa en semanas anteriores con el titular de la DEA?”

El presidente contestó: “Mire… esteee… no me gusta la especulación, no hago conjeturas… yo… procuro tener información, de primera, y la tengo, y no permito, que nadie me manipule, nooo me comparen, porque eso sí calienta”. No contestó a ninguna de las preguntas, pero sí le recordó al reportero que no lo comparen, porque eso sí calienta.

Hay varios supuestos militares usuarios de Twitter, que no ponen sus nombres reales por razones obvias. Uno de ellos, que se hace llamar Primero soy Militar, escribió encima del video donde se muestran las preguntas del reportero y lo que dijo el Presidente: 

“No me comparen porque eso sí calienta”, ¿unas palabras te calientan? Las tres Fuerzas Armadas estamos bien pinc#3$ calientes lópez, y no nos vas a frenar, estamos tomando fuerza, estamos hartos de que todo lo que dices sea MENTIRA, queremos un comandante REAL, no un Cura.

Claro que ese tuitero podría no ser militar, sin embargo radiofórmula.com.mx, que es un medio serio, publicó bajo el encabezado “Nos quieren mandar al infierno: militares se defienden tras fallas en captura de Ovidio Guzmán” lo siguiente:

En redes sociales circularon videos y mensajes emitidos por militares, quienes buscan limpiar su honor tras los hechos de Culiacán. Luego de la captura y posterior liberación de Ovidio Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, militares hicieron circular mensajes en redes sociales donde defendieron su actuación frente a las fuerzas del crimen organizado.

La respuesta de los militares vino luego de que se criticara la estrategia del gobierno para detener al joven Ovidio, acusado de actividades relacionadas con el narcotráfico. En un primer video, los soldados hicieron un balance del estado de fuerza de los sicarios al servicio del también conocido como “El Ratón”: 350 elementos contra 700 u 800 delincuentes.

Los militares en todo momento argumentaron haber cumplido con el objetivo de detener a Ovidio Guzmán y acusaron de cobardes a los sicarios que amenazaron con atacar a inocentes, entre ellos a los familiares de los soldados. En otros mensajes distribuidos a través de Twitter se pueden leer mensajes donde los uniformados se deslindan de las decisiones tomadas por el gobierno de la República.

“Piensan que nos rendimos… Puede que los altos mandos del gobierno a veces no actúan de la mejor manera, pero ellos son ellos y nosotros somos nosotros. Los murciélagos no aprendimos a rendirnos sino a avanzar, lamentablemente ellos dan las órdenes”.

“Quieren comprarnos… Pero para nosotros el verdadero valor no está en pesos sino en lealtad, algo que no toda la gente conoce. Quieren derrotarnos… Pero aunque nuestra sangre escurra seguiremos en pie de batalla”.

“Nos quieren mandar al infierno… Pero de ahí salimos un día con la consigna de defender a nuestra gente por siempre”, se expresa en uno de los múltiples mensajes.

Eso ya da una idea de cómo está la relación entre el Ejecutivo y las Fuerzas Armadas, pero ahí le va el remate: Este miércoles, el periodista Hugo Páez en su portal dio cuenta de un desayuno que tuvieron el martes 22 más de mil militares, en el que el General Secretario de la Defensa, Crescencio Sandoval dijo textualmente: “No estoy de acuerdo con lo que está pasando.” 

Dice la nota: “Ciudad de México 22 de octubre (AlmomentoMX).- El General Secretario de la Defensa, Crescencio Sandoval dijo que no está de acuerdo con lo que está pasando, en un discurso con clara lealtad para el Comandante Supremo, Andrés Manuel López Obrador, pero con un tono de profunda preocupación.

El honor herido obliga a tomar medidas drásticas, una de ellas sin ser formalizada (aún): “Si la situación se agrava, nos reuniremos en el Campo Marte todos los generales para tomar medidas drásticas”. 

El General Gaytán, designado por los asistentes como el vocero de ese momento, pronunció palabras más firmes por el sentir de sus pares: La Nación está en riesgo.

La plática en las mesas, con asistencia de más de mil militares, gravitó sobre la salida de familias de militares de la Unidad Habitacional de Culiacán Sinaloa y la humillación al Ejército.

Caras largas y desencajadas se podían apreciar en el desayuno de este martes en el Salón República de la Secretaría de la Defensa Nacional, convocado por el General Secretario Luis Crescencio Sandoval. 

De acuerdo con el portal de Hugo Páez, la reunión de generales Diplomados del Estado Mayor en activo y retirados, tuvo especial interés por los acontecimientos del jueves 17 de octubre en Culiacán Sinaloa, donde las Fuerzas Armadas sufrieron una vergonzosa derrota, medida en el pulso de la opinión Pública.”

Hasta ahí la nota del portal de Hugo Páez, que fue hackeado y tirado en varias ocasiones, pero en esto de las redes sociales siempre hay alguien que lo copia a tiempo, lo replica y luego otro y otro y así, es muy difícil ocultar algo. 

Mis conclusiones: 1.- Si el General Secretario aún es leal al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, a duras penas pudo sofocar lo que tenía visos de convertirse ya en un golpe de estado, prometiendo que “si la situación se agrava, nos reuniremos en el Campo Marte todos los generales para tomar medidas drásticas”.  2.- Como Andrés Manuel López Obrador desconoce la historia, ignora el tipo de medidas drásticas que tomaron los militares en España, en Chile, Argentina y otros países ante el peligro de que se instalara un régimen comunista en ellos. 3.- Tanto el embajador de Estados Unidos en México, como el Subsecretario de Estado del país vecino, expresaron ya su preocupación y molestia por el fracaso en Culiacán. No me extrañaría que haya sido la propia DEA la del montaje siniestro, para que su presidente Trump tenga (aún más) agarrado de los esos a AMLO. Y 4.- Si López Obrador fuera menos pendejo, cambiaría sus abrazos por balazos, antes de que le pase lo que a Salvador Allende en Chile en 1973.

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