Opinión

El colapso

Por Faby G. Ontiveros

Este jueves 10 de octubre fue el Día Mundial de la Salud Mental, y aunque cada vez se habla más sobre el tema, todavía nos cuesta trabajo darle la importancia que se merece.

He notado que la gente más grande es a la que le da más pena hablar sobre esto. Pregúntenle a un señor de 60 años que constantemente dice que se quiere morir si ha considerado ir con un psicólogo para ayudar con esos sentimientos negativos, y te va a decir que ni que estuviera loco, que morirse es normal, que esas enfermedades “están de moda”, y la mayoría lo va a descartar por completo.

Pregúntenle a una señora de la misma edad y posiblemente te diga que sentirse triste es normal, porque las mujeres son sensibles, que no tienen tiempo de andar pensando en depresiones porque hay que ocuparse de los hijos, del esposo, porque si no están enteras ellas, ¿quién? y siguen cargando el mundo sobre sus hombros sin ninguna ayuda.

Para mí hay un problemón porque aunque la ansiedad y la depresión han ido al alza en los últimos años, también están las burlas sobre las nuevas generaciones porque son más susceptibles, más de cristal, que no aguantan nada y que de cualquier cosa se ofenden, entonces a la hora de pedir ayuda habrá quien nomás les diga que apechuguen, que ya se les va a pasar.

El otro día estaba escuchando la Ted Talk del escritor y periodista Johann Hari que me salió por casualidad en Spotify y estaba contando cómo cuando era adolescente sentía como si el dolor le escurriera del cuerpo sin saber por qué, y durante 13 años estuvo tomando las dosis más altas posibles de antidepresivos que le pudieran recetar y sí ayudaba, pero eventualmente se sentía igual, entonces se hartó y se puso a investigar.

Pues resulta que se encontró evidencia científica para 9 diferentes causas de la ansiedad y la depresión, y de esas, nomás dos son biológicas, las otras siete tienen que ver con nuestra forma de vida, así que en esos casos por más medicamentos que le podamos meter a nuestro organismo, si no cambiamos nuestra forma de vida a lo mejor las drogas no van a solucionar del todo el problema, y pues qué gacho sentirse así todo el tiempo.

Entre otras cosas explicaba que al ver estas enfermedades como un problema químico se minimizaban las causas emocionales, que son nada más y nada menos que necesidades psicológicas no satisfechas que todos los humanos tenemos, como respirar o comer, que son necesidades físicas, pero cuando se trata de las psicológicas fácilmente se pueden tachar de debilidad, pero al no estar satisfechas comenzamos a sentirnos mal mentalmente.

La Ted Talk dura 20 minutos y me gustó mucho, la pueden encontrar en Spotify y YouTube como “This could be why you’re depressed or anxious”, y en YouTube tiene subtítulos si los necesitan.

Decidí escribir sobre esto porque el jueves, el mero día de la salud mental, me dio un ataque de ansiedad durísimo. Colapsé mentalmente y no lo pude evitar (de aquí el título). Tuve un contratiempo menor que por dentro se fue haciendo más y más grande hasta que terminé hiperventilando en el piso. Todo el tiempo estuve perfectamente consciente de que no era tan grave pero igual no podía controlar cómo me sentía. Tengo un montón de perros y cuando sintieron que algo andaba mal se me fueron a acostar en las piernas, y así acariciándolos el ataque fue pasando. En ese momento claro que me sentí débil y hasta loca, porque sabía que no tenía razón de ser, pero así es la ansiedad de ojete. Y sí, también da pena hablar sobre mi propia experiencia, pero al mismo tiempo sé que de alguna manera le puede servir a alguien que todavía no se ha atrevido a levantar la mano para tratar de alcanzar cualquier tipo de ayuda. 

Si escuchan la Ted Talk, Johann Hari explica que nuestra sociedad es de las más solitarias en la historia, lo cual es una de las 7 causas que no son biológicas, así que es difícil hablar sobre estos temas, pero es más difícil intentar llevarlo solos. 

Cuiden su salud mental como cuidarían un brazo roto, no es cuestión nada más de “apechugar” para que se pase solo. 

Siempre hay alguien dispuesto a escuchar, así que quítense la pena y que les valga 387 kilos de pepino si alguien viene y les dice que sólo buscan llamar la atención.

Importas y mereces sentirte bien, así que si lo necesitas, busca ayuda.

Platicamos la siguiente semana.

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