Opinión

Las injurias

No hay mucho qué decir acerca del conflicto de la Escuela Secundaria Técnica Agropecuaria No. 31, la ETA. Y como no hay mucho qué decir, no queda más que volver a decir lo que ya se ha dicho con anterioridad.

No hay ninguna venta de terreno y mucho menos un robo o un despojo del mismo. El terreno que ocupa la todavía ETA (la ubicada sobre la avenida Carnicerito) fue donado en los años 60 por la familia Aldrete para que se construyera ahí, y como todo mundo sabe, es el ayuntamiento en turno el que rige y administra los bienes públicos que correspondan. El alcalde en ese entonces era don Abelardo Loza.

Para lo anterior los particulares redactaron una sencilla carta expresando su intención de otorgar un predio de su propiedad para la construcción de un centro educativo. La hoja fue firmada por quienes cedían, los que recibían y unos testigos.

El terreno legalmente nunca fue de la Secretaría de Educación ni de los maestros, y mucho menos de los padres de familia o los alumnos. La extensión, pese a que era donada, por años estuvo legalmente en calidad de comodato otorgado al municipio. Fue a principios del actual siglo cuando el ayuntamiento de Tepatitlán, encabezado en ese entonces por Enrique Navarro de la Mora, que hizo los trámites necesarios para obtener las escrituras y entonces sí formalmente el predio de la ETA pasó a ser propiedad municipal.

Por otra parte y con el transcurso de los años, la familia Aldrete, aquella que había donado el terreno de la ETA, cedió varias de sus propiedades para edificios de uso público, como el del Hospital Regional, el del pozo de agua que se encuentra sobre la calle Guadalupe Victoria Y Octavio Paz y una casa de Salud Mental ubicada por el mismo rumbo. El municipio entonces ya le estaba debiendo terrenos a esa familia.

En la administración de Jorge González Arana se construyó el Circuito Interior en terrenos municipales y de particulares, entre ellos de la familia Aldrete. Los afectados debían ser compensados por sus propiedades cercenadas, para lo cual a la mayoría de ellos se les finiquitó con predios municipales en otras ubicaciones.

En el caso de la familia Aldrete -esto ya en el trienio de Hugo Bravo-, ya se le debían a ésta los predios del Hospital Regional, del pozo de agua, de la casa de Salud Mental y ahora de parte del Circuito Interior, por lo que solicitó como compensación la totalidad del predio que ocupa la secundaria, y sabiendo que el costo de éste sobrepasaba lo que el municipio les debía a los particulares, se acordó que éstos compraran un nuevo predio por el rumbo del Cecyte y que además construyeran ahí una nueva ETA con cargo a los Aldrete. Mediante valuadores y otros expertos se determinó que el nuevo terreno, más el valor de la construcción y los terrenos que se debían, ya igualaban económicamente el valor de la extensión que ocupa la antigua escuela, y entonces sí se hizo el intercambio.

Todo esto está asentado en documentos que en su momento 7 días publicó y que fueron copias facilitadas por el ayuntamiento de Tepatitlán.

Lo único que han mostrado los defensores de la antigua ETA No. 31 es un dictamen de Protección Civil donde alerta de los riesgos que pudiera haber en las nuevas instalaciones, y un informe obtenido vía Transparencia donde se señala que no hay dictamen de uso de suelo. Se habla también de un amparo, el cual por lo menos el que esto escribe nunca lo pudo ver.

Hay varias cosas por pelear aquí, pero los activistas que dicen luchar por la ETA han preferido dar la batalla en un frente que saben que está perdido, y eso que dicen contar con la asesoría de abogados.

Podrían, por ejemplo, exigir e interponer recursos legales contra la Secretaría de Educación para que por fin ésta deje las nuevas instalaciones totalmente funcionales, y que subsane las carencias que aún existen.

Podrían también apelar contra el municipio por la opacidad en los temas del dictamen de Protección Civil o de la falta de uso de suelo.

También podrían exigir a quien resulte responsable el por qué en su momento el terreno no quedó legalmente cedido o escriturado a la Secretaría de Educación, o a alguna asociación civil que se hiciera cargo de los bienes muebles e inmuebles de la ETA, y entonces nunca hubieran tenido que renunciar al terreno, o en todo caso la familia Aldrete hubiera tenido que negociar con ellos y no con el ayuntamiento.

Pero en vez de eso y sin ninguna injerencia quieren entrometerse en un convenio celebrado entre particulares y el ayuntamiento, y ahora también la Secretaría de Educación; no tienen nada que ver los maestros, los alumnos, sus padres y menos una unión vecinal denominada UCOVAC. Y lo que digan por cualquier medio sale sobrando.

Decir que el terreno es del “pueblo” es solo demagogia y populismo barato. Al pueblo lo representa aquí el municipio y los bienes de éste son manejados por el ayuntamiento en turno pensando en el bien común y público. Si a alguien no le gusta cómo la autoridad hace uso y administra los bienes del municipio (del pueblo, pues) puede reclamarle, incluso de forma legal, o votar por otro partido en las próximas elecciones.

Ahora que si por pueblo se entiende un grupo de personas que quieren quedarse con un terreno enorme y de alto valor comercial, pues vámonos denominándonos todos “pueblo” para que algo nos toque. Estaría chingón tener un terrenito de aunque sea unos cuatro metros de frente sobre la avenida Carnicerito y poner ahí un puesto de venta de bebidas alcohólicas, que al cabo ya hay varias sobre esa vialidad y a todas ellas les va bien (ya ha habido varios accidentes fatales con jóvenes que salen ebrios de dichos lugares, pero eso a quién le importa).

En cuanto al licenciado Barrera y al profe Guillermo Rendón, pese a que ya nos han injuriado en otras ocasiones, siempre les hemos tomado las llamadas telefónicas o los hemos atendido cuando han venido a la redacción de 7 días. Ahora lo más cómodo e impune es difamar e inventar cualquier barbaridad en redes sociales, pero el día que quieran pueden venir otra vez acá o llamarnos.

Y si acaso ninguno de los dos mencionados fuera el autor del linchamiento virtual en Facebook, les ofrezco mi más sincera disculpa y les pido, de favor también, que les digan a los injuriadores dónde y cómo nos pueden encontrar y los atenderemos.

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