Opinión

Hugo Salcedo, un gran médico

Mandando un saludo a todos los lectores de mi columna y del periódico 7 días, me pongo como todas las semanas a sus órdenes para todos sus comentarios y sugerencias en mi correo electrónico de: jorgegerardotorres@hotmail.com

En esta ocasión hablaré sobre un Doctor que se entregó de lleno a su profesión, siendo un médico jalisciense muy reconocido por su extraordinaria labor que efectuó en su fecunda vida, como un gran ser humano y un hombre ejemplar que trató de ayudar en todo lo que pudo, no solo a su familia y amistades, sino también a personas que ni siquiera conocía, pero por las que realizó su mayar esfuerzo por apoyarlas, ya que como médico con muchos principios y honestidad, para él lo más relevante era la curación de un paciente, independientemente de su clase social, ya fuera rico o pobre trataba de curarlo en la misma medida y no nunca hizo diferencias por la cuestión económica. Por lo anteriormente mencionado el tema de hoy será: Humberto Hugo Salcedo Rubio, un doctor ejemplar.

EL doctor Humberto Hugo Salcedo Rubio nació en Guadalajara el 26 de abril de 1934, y falleció el 28 de junio del 2014, sus padres se llamaban Joaquín Salcedo Santoscoy y María Isabel Rubio de Salcedo, tuvo 2 hermanos: Jaime Joaquín y Ernesto Enrique, realizó sus estudio de primaria, secundaria y preparatoria en el Colegio Cervantes, después estudió la carrera de Medicina en la Universidad Autónoma de Guadalajara, al terminar se fue a estudiar a Houston, Texas en los Estados Unidos de Norteamérica la especialidad en Anestesiología. Se casó el 26 de septiembre de 1959, con la Sra. Nelea Sepúlveda Enríquez y tuvieron 5 hijos: María Nelia, Hugo Humberto, José Manuel, María Isabel y Lorena.

Cuando terminó sus estudios de la especialidad en Anestesiología, en Houston se regresó a Guadalajara y algunos años más tarde realizó la especialidad en Anestesiología a corazón abierto. Cuando regresó nuevamente a la perla tapatía entro como socio al Hospital del Carmen (ahora conocido como Ángeles del Carmen), e inició la Unidad de Inhalo- terapia en este Centro Médico en donde estuvo hasta su muerte.

También en el año 2002 realizó la especialidad en clínica del dolor e inició después, cuando terminó, la Unidad de clínica del dolor en el mismo hospital. Fue subdirector de Anestesiología en este Hospital y maestro de la misma materia en la Universidad Autónoma de Guadalajara, recibió varios reconocimientos por ello, como el que le otorgaron en el año 2011 por parte de la Asociación de Anestesiólogos de Jalisco  y el Colegio de Medico de Jalisco A.C. en el marco de la XXXII Reunión Anual de Actualización en la materia, dándole el incentivo por su brillante trayectoria académica profesional y su distinguida participación como médico de esta Asociación. Además fue reconocido por parte del Hospital Ángeles del Carmen por su destacado desempeño como subdirector de división de Anestesiología, durante el periodo comprendido entre el 7 de agosto del 2009 y el 7 de agosto del 2011, aportando con su ejercicio médico grandes mejoras y beneficios profesionales al Centro Hospitalario.

Cuando le pregunte a sus hijos su opinión acerca de su padre me contestaron: “Fue un buen padre que se dedicó a realizar el bien en todo momento y a cualquier persona, no importando su estatus social, siendo un Médico de gran vocación, buscando siempre actualizarse y dando lo mejor de él, tanto a sus hijos, su familia, sus amigos y sus pacientes, con su ejemplo nos enseñó a ser mejores personas, ya que incluso era de los doctores  que se paraban para ayudar a personas accidentadas sin esperar nada a cambio; siempre nos dio lo mejor de él, nos enseñó a trabajar, a tener humildad y fortaleza en los momentos más difíciles, en las buenas y en las malas, se le extraña diariamente, ya que nos dejó una huella imborrable siendo un ejemplo de vida para todos nosotros”.

También cuando a su hija Lorena la operaron, la cirugía se les complicó y gracias a sus conocimientos médicos logró el Dr. Hugo sacarla delante de una grave infección por una Peritonitis.

También gracias a su pronta acción logró que sobreviviera su nieta Nelly Núñez Salcedo que había tenido un derrame cerebral.

Cuando falleció el 28 de junio del 2014, su hijo Hugo Salcedo escribió y después mencionó en la iglesia de San Francisco Javier lo siguiente: “Papá, siempre fuiste para nosotros una fuente de inspiración, de honestidad, de lucha y de trabajo, nunca te vimos darte por vencido en nada y menos en tu trabajo que era ayudar al enfermo, a curarlo y a no tener dolor. Cada momento de tu vida luchaste incansablemente por sacar adelante a todos tus pacientes, amigos y familiares. Muchas veces le ganaste la partida a la muerte y en otras quedaste exhausto perdiendo la batalla por sacarlos adelante, y aunque tus decisiones a veces te costaron la amistad de otros médicos y amigos, siempre defendiste ese juramento (el juramente de Hipócrates) que hiciste cuando te recibiste de Médico.

Pocos son lo que te entendieron a fondo por todo lo que hiciste, pocos que sabían cómo amabas la vida y la medicina. Tu forma de ver y actuar en los momentos difíciles iba más allá de lo inimaginable. 

No hay nadie en Jalisco que pueda decir que no luchaste y dedicaste cada minuto de tu vida por salvar a un ser humano.

A la muerte siempre la tuviste de tuviste de frente y aunque algunas veces le ganaste la batalla al curar a tus pacientes, siempre le tuviste un gran respeto, toda la vida. La viste recoger a tus seres queridos como a tu papá, tu mamá, tu yerno Gabriel Núñez Chávez, a la tía Cristina y demás familiares y amigos. 

Siempre defendiste tu forma de ser, tu ideología y siempre fuiste un ejemplo para mi madre, tus hijos, sobrinos, nietos y amigos.

Fuiste duro con nosotros y aun así lo entendemos y agrademos tus enseñanzas, y esos valores que nos enseñaste con tu gran ejemplo.

Como Medico Anestesiólogo tuviste muchos logros y llegaste a sobresalir por tu tenacidad y fortaleza. Nunca te diste por vencido al sacar adelante a tu nieta Nelly.

Siempre capacitándote, luchando en diferentes rubros, dentro y fuera de la medicina cardiovascular, inhaloterapia, clínica del dolor, los seguros y siempre sirviendo a los demás.

Tuvimos buenos momentos, carencias y hasta enfermedades que siempre logramos superar junto contigo, apoyándonos a nuestro lado.

Hoy quiero que sepas que estás en paz, ya no sufre tu cuerpo y tu mente ya no está atormentada, eres un hombre libre. La muerte te liberó de tu dolor físico. No perdiste la batalla. Sigues vivo en cada uno de nosotros y eso nos da un inmenso alivio, una gran tranquilidad, pero quiero que sepas que nunca te olvidaremos. Ahora tu vida es eterna y sigues con nosotros en nuestro corazón, acompañándonos de otra manera. Siempre luchaste, siempre confiaste, esperaste. Ahora nos toca a nosotros, nos toca seguir caminando con tu ejemplo de vida.

Tú como un buen hombre luchaste y nos amaste sin tregua. Has tejido, bordado tu destino, porque tú sabías que toda relación es compleja, frágil, fina y delicada. Te comprometiste con todos, especialmente los más necesitados.

Te amamos papá y te vamos a extrañar, pero te llevamos siempre dentro de cada uno de nosotros y siempre, siempre vas a estar en nuestro corazón.

Te queremos siempre y te extrañaremos

Tus hijos: Nelia, Hugo, Pepe, Marisa y Lorena Salcedo Sepúlveda”.

Gracias por su lectura amigos lectores de esta sección y sigo como siempre a sus órdenes.

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