Opinión

Madre agonizante

El cuadro era impresionante. Un oscuro cuartucho en el barrio, una lamparilla de queroseno que iluminaba el rostro enjuto de la madre agonizante. A su lado, un bebé nacido prematuramente, ya sin vida. A los pies de ella, otra niña esquelética, que parecía tener como un año. Una leve sonrisa se dibujó en los labios de la madre cuando vio al misionero a su lado.

Tenía la seguridad de que su hija no se quedaría sin amparo. Tres días después, el Señor la llamó.

¿Quién podría quedarse con la chiquitina? El padre llamó a las puertas de los ricos. Nadie se quiso hacer cargo. Cuando no se encuentra ayuda entre aquellos que pueden ayudar, lo único que queda es buscarla entre los pobres. 

Al volver del entierro hablé con doña Juana, una señora de color, madre de ocho hijos:

– ¿Qué vamos a hacer con la pequeña?

– ¿Aquella niña de la mujer que murió anoche? 

– Venga a ver. Está durmiendo que da gusto verla. Después de que le di un bañito y un poco de leche, se calmó. Ahora tengo ocho negritos y una blanquita.

– Pero, ¿usted se va a hacer cargo?

– Hablé con mi marido y estuvo de acuerdo. Hasta ahora Dios no nos ha dejado de su mano. Si nos ayudó a llenar ocho bocas, una más no va a ser problema. 

Entré en la casita, pobre pero limpia. Alrededor de la cuna, estaban las caritas negras mirando felices a la hermanita blanca que acababan de recibir.

Qué impresionante historia que arranca hasta las lágrimas.

Aprendamos la generosidad de esta negrita, madre de ocho hijos.

Anuncios

Categorías:Opinión

Tagged as:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s