Opinión

Préstamo de cuatro mil dólares

Hace mucho tiempo un hombre llamó a la puerta de su mejor amigo para pedirle un favor:

-Necesito que me prestes cuatro mil dólares para pagar una deuda, querido amigo. ¿Puedes ayudarme?

El amigo le pidió a su mujer que reuniese todo lo que tenían, pero ni siquiera con esto fue suficiente.

Hubo que salir a la calle y pedirles dinero a los vecinos hasta alcanzar la cantidad requerida.

Cuando el hombre se marchó, la mujer se dio cuenta de que su marido estaba llorando.

-¿Por qué estás triste, querido esposo? -le preguntó la mujer- ¿Por qué lloras?, ¿tienes miedo de que ahora que nos hemos endeudado no consigamos pagar lo que debemos?

-No, no es por eso, mi amor. Lloro porque el que nos acaba de visitar es un amigo al que quiero mucho, y a pesar de eso yo no sabía nada de su situación. Sólo me acordé de él cuando se vio obligado a llamar a mi puerta para pedirme dinero prestado.

Cuando existe una verdadera amistad entre dos personas, todos los esfuerzos y sacrificios se aceptan con tal de que el amigo o amiga no sufran.

No se nos olvide que tenemos un amigo que ha sabido sacrificarse por nosotros hasta el punto de dar su vida muriendo en una cruz para que ninguno de nosotros se vaya a condenar.

Ese amigo es Jesucristo.

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