Opinión

Luis Gutiérrez nació para dejar huella

• Solamente su humildad supera a su sabiduría, dice

• Lo invitaron al Atlas y a Chivas, y prefirió ser poeta

Por Juan Ramón Martín Franco

Don Luis Gutiérrez Medrano nació el 25 de agosto de 1927 en Guadalajara y fue registrado en Tepatitlán.

Sus padres fueron Rafael Gutiérrez y Dolores Medrano.

Estudio la primaria en el Colegio Morelos y la Secundaria y Preparatoria en Guadalajara en el Colegio Cervantes (en Tepa no había secundaria), entró a la Facultad de Ingeniería Civil pero sólo estudió el primer año, decidió salirse para casarse con su chaparrita (como él le dice), la señora con quien tuvo 12 hijos. Tenía 22 años.

De ahí en adelante se dedicó al rancho, a la siembra y la cosecha.

Una de sus pasiones fue el futbol y empezó a jugar a los 11 años y jugó en casi todos los equipos, siempre sobresalió por sus grandes cualidades, cuando estudiaba en el Cervantes fue siempre seleccionado y le tocó jugar contra los mejores colegios de Guadalajara.

Tiene el honor de haber sido invitado a jugar primero al Atlas pero su papá no lo dejó, después al Guadalajara pero tenía rotura de ligamentos cruzados y decidió no ir.

Era un jugador muy hábil que se podía quitar a varios contrincantes en un palmo de terreno. Jugó hasta una edad avanzada y nunca perdió la clase, dice en broma que jugó con todos los de Tepa.

A Don Luis le decían el Niño Prodigio por su gran capacidad e inteligencia.

A los 13 años le escribió a su padre Don Rafael una poesía en soneto que es de los géneros más difíciles.

Se educó con su tío el canónigo Luis Medrano, una persona muy culta que en su tiempo lo consideraban mejor escritor que Juan José Arreola, tenía una biblioteca de más de 10 mil volúmenes, sabía latín, griego, tocaba piano, pintaba, sabía teología y filosofía. Con este maestro Don Luis supo aprovechar para convertirse en un gran poeta.

Don Luis lo define con una frase: “Los genes nos predisponen y el ambiente nos determina”.

En este ambiente se le fue formando su carácter y se convirtió en todo un bohemio, persona sencilla, con sabiduría y supo transmitir sus vivencias en palabras convertidas en poesía.

Como dice Alejandro Cravioto Lebrija: “A veces realiza cosas que, a los ojos de los demás no tienen sentido, ni razón de ser”.

Escribió el libro de poesías llamado Perfumes de otros tiempos.

En este libro nos transmite sus recuerdos y experiencias y las tradiciones culturales de Tepa.

Refleja los valores alteños y cristianos, reclama ante el dolor y el sufrimiento, y al mismo tiempo comprensión ante la pérdida de valores y la injusticia social.

Leerlo es bueno, pero oírlo declamar por Él o sus hijos no tiene comparación.

Su poema “Si yo tuviera ese don de la palabra” ganó el primer lugar en el concurso celebrado por el primer centenario de la elevación a la categoría de ciudad de la hasta entonces Villa de Tepatitlán.

Es un poema que deberían darle más difusión, inclusive enseñarlo en las escuelas, relata a Tepatitlán en el tiempo.

El gobierno de Tepatitlán creó el premio a las letras Luis Gutiérrez Medrano como un reconocimiento a su obra.

Don Luis aparte de las cualidades que ya he comentado es divertido y de una memoria excepcional.

Una de sus frases a manera de broma dice: “Sólo mi humildad supera mi sabiduría”.

Cuando a su hija Lupita, ya fallecida, la invitaron de artista en Guadalajara comentó “No hay que dejarla ir porque tenemos mala suerte, va a triunfar y la perdemos”.

Ha recibido varios reconocimientos en Tepatitlán, la presea 30 de abril por su obra literaria.

La Preparatoria Regional por medio de Jorge Villaseñor en Juglarías le otorgó el reconocimiento por apoyo a la cultura.

Recibió el Mérito al Adulto Mayor Región Altos Sur (de cada ciudad se escogió a una persona y votaron para ver cuál tenía más mérito y ganó Don Luis. El reconocimiento se lo dieron en el Teatro Degollado. Se sintió muy contento porque varias veces acudió a ver a diferentes cantantes como Plácido Domingo y ahora le otorgaban su reconocimiento.

Se siente orgulloso de su familia, dice que su mujer es su soporte, tienen 70 años de casados.

Platicar con Don Luis es toda una experiencia, se acuerda de todo, recita sus poesías al pie de la letra, se sabe de memoria todos los emperadores romanos y de lo que le preguntes se acuerda, sin duda es una persona que nació para trascender y dejar huella.

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