Opinión

Todo está de cabeza

– ¿Dónde será bueno asaltar? -le dice a su compañero un ladrón atrevido, experto, desalmado, HDP les dicen ahora en las redes. Igualito que su compinche, son tal para cual.

– ¿Qué te parece una combi en el Estado de México?

– No, ahí viajan puros pinches muertos de hambre come tortas, lo más que traen son su cartera con 100 pesos para su torta de tamal y su Frutsi, y su cacahuatito de celular. Necesitamos asaltar un lugar donde haya billetes…

– ¿Un banco?

– Tampoco hay suficiente billete en las cajas, y si activan la alarma llega la tira en chinga y hay que agarrarse a plomazos. Si quieres… pero debe haber un tiro mejor.

– Un camión de transporte de valores, de esos que dicen Servicio Paramariguanos, esos sí traen harta feria.

– ¡Ándale!, ahí sí. Nomás que esos canijos siempre traen la fusca en la mano, ahí hay que rifarse el pellejo…

– Ah ya sé… si quieres un lugar donde haya bastantes billetes pues vamos asaltando el lugar donde los hacen, a La Casa de Moneda.

– ¡Aaaah méndigo Chómpiras! eres un genio, cómo no se nos había ocurrido.

Y allá van los dos asaltantes armados al Paseo de la Reforma, justo frente a la glorieta de La Palma donde está la Casa de Moneda. Cualquiera pensaría que, como ahí hacen los billetes, debería haber un batallón de soldados cuidando las instalaciones, que deben de estar llenas de cámaras, que es sumamente difícil entrar. Pues no, nada de eso, hay un miserable guardia, las cámaras están descompuestas y cualquier HDP puede entrar. Llegan, someten al guardia, se dirigen a la bóveda, cargan con 1,500 centenarios de oro que cuestan unos 50 millones de pesos, y como llegaron se van. ¿Usted cree que deveras sea tan fácil asaltar la Casa de Moneda?, ¿no los mandaría alguien del mismo gobierno que ya no encuentra de dónde jalar más dinero para repartirlo?

Todo, absolutamente todo parece estar de cabeza. Unos roban mucho, otros roban poco, pero cada quien se las ingenia para robar. En un autobús de pasajeros, antes de llegar a Acayucan, Veracruz (cuando vivía yo allá, y hasta la fecha) se suben unos maleantes, amenazan a todo mundo y les quitan todas sus pertenencias. En otro autobús que viaja de Guadalajara a Tepatitlán donde vivo ahora, una mujer le ofrece un juguito (tapado, nuevo, fresco) a un hombre que acaba de llegar de Estados Unidos, el hombre lo acepta y le da las gracias, se lo bebe, se duerme, queda bien drogado, y cuando llega a su pueblo ya le bajaron hasta los calzones (bueno, esos no, se los dejaron para que no ande enseñando sus miserias.

Entre Tepatitlán y Arandas andan dos carros viejos con placas de Guanajuato, uno todo destartalado, en un sentido uno y el otro en el sentido contrario, se les acercan demasiado a otros autos en la carretera, les dan un golpecito y luego viene el escándalo: “¿Ya viste lo que me hiciste?, mira, me desmadraste mi carro, ahora me tienes que pagar”. Y Así se la pasan extorsionando a los conductores. En Zapotlanejo dos mujeres de falda larga llegan y tocan a la puerta en cualquier domicilio, si les abren empiezan a hablar de religión, le dan a la persona alguna estampita, le frotan las manos con un aceitito que huele chidito, les dicen que lo huelan, las drogan, las duermen y a continuación saquean el domicilio.

En Veracruz, Tabasco y en Chiapas hay una supuesta empresa que en realidad es una banda de delincuentes colombianos, que prestan dinero sin aval y con todas las facilidades, se hacen llamar Gota a Gota, prestan la cantidad que la gente quiera, de 20 mil pesos para arriba, los pagos son muy fáciles, pero la gente no puede pagar y cuando esto ocurre ya tienen ellos ubicada tu casa y las de tus familiares, así que te vuelven a prestar más dinero y como así menos puedes pagar, te piden que se vaya con ellos algún pariente en garantía, incluso un hijo del deudor, o lo levantan por la fuerza, se lo llevan y nunca lo vuelve a ver la familia. La empresa, repito, se llama Gota a Gota, o Súper Créditos y es supuestamente una empresa financiera, pero es en realidad una banda de traficantes de órganos. Cada quien inventa su propia manera de robar y de hacer dinero.

En El Paso, Texas un loco racista supremacista que odia a los latinos, dispara contra un montón de gente en un súper mercado y mata a 22 personas, entre ellas a ocho mexicanos. El presidente de México Andrés Manuel López Obrador se indigna con justa razón, habla incluso de acusar aquí al asesino y pedir su extradición, pero no le reclama nada a Donald Trump, por el contrario, continúa sirviéndole evitando que lleguen los migrantes centroamericanos a la frontera. Al día siguiente aquí en México un grupo de la delincuencia organizada asesina, cuelga y hace pedazos a 19 rivales en Uruapan, y el “pueblo bueno” lincha y asesina a siete personas en Puebla, 26 personas asesinadas sólo en esos dos hechos, y al presidente López Obrador eso no parece preocuparle. ¿Está el mundo de cabeza sí o no?

A mi tío, hermano de mi papá, lo iban a operar en el IMSS hace tres meses, no lo hicieron porque fueron despedidos todos los médicos internistas por falta de presupuesto. Ya consiguió un préstamo y lo operaron hace dos días en un hospital particular, ahora tiene que pagar poco a poco 150 mil pesos, dice que maldita sea la hora en que votó por López Obrador. A mi sobrina, que tenía cáncer y la operaron en el IMSS y se alivió hace un par de años, le hacen una revisión cada seis meses, y en la más reciente le dijeron que ni se le ocurra volver a salir con cáncer, porque en el Seguro Social no hay quimioterapia en estos momentos, porque no hay dinero para comprar los medicamentos necesarios. Sin embargo, el presidente Andrés Manuel López Obrador les va a regalar 90 millones de dólares cada año a tres países centroamericanos para que promuevan el empleo y no tengan que migrar, y 500 millones de pesos para apoyar la práctica del béisbol en México.

Entre más policías, soldados, marinos, ministeriales, federales, estatales y de todo tipo hay (en Tepatitlán entre otros lugares), más crímenes se cometen, asesinan en restaurantes, en carreteras, a agentes investigadores, a fiscales, a comisarios. El país se cae a pedazos. Gracias AMLO.

Abrí al azar una página de los amigos periodistas de Acayucan y dice: “Sube delincuencia 67 por ciento en Coatza”. Abrí otra página y ésta hace un recuento de los periodistas asesinados en Veracruz: Noel López Olguín (Noticias de Acayucan), Miguel Ángel López Velasco (Notiver), Misael López Solana (Notiver), Yolanda Ordaz de la Cruz (Notiver), Regina Martínez (Proceso), Guillermo Luna (Veracruz News), Esteban Rodríguez (Veracruz News), Gabriel Huge (Veracruz News)

Víctor Manuel Báez (Milenio), Gregorio Jiménez (Veracruz Notisur), Moisés Sánchez Cerezo (La Unión), Armando Saldaña (EXA FM), Juan Mendoza Delgado (Escribiendo la Verdad),  Rubén Espinosa (Proceso / Cuartoscuro), Anabel Flores (Sol de Orizaba), Manuel Torres González (Noticias MT), Pedro Tamayo (Al Calor Político / El Piñero de la Cuenca), Ricardo Monlui Cabrera (El Político / El Sol de Córdoba), Edwin Rivera Paz (Freelance), Cándido Ríos (La Voz de Hueyapan /Diario de Acayucan), Gumaro Pérez (La Voz del Sur), Leobardo Vázquez Atzin (Enlace Informativo Regional) y el más reciente Jorge Celestino Ruiz Vázquez (Gráfico de Xalapa). Sólo son los que han sido asesinados en Veracruz, los conocí casi a todos, algunos trabajaron bajo mis órdenes.

Y siguen matando gente, una gobernadora, un senador, un activista, un opositor, a policías, a soldados, a periodistas, universitarios, a muchachas, a migrantes, bueno, hasta a niños…

Pero dice mi compañero y amigo Tabasco que vamos bien. Ok pues.

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