Opinión

Alfonso Ocampo, talentoso escultor de Tepa

• Empezó tallando madera para superar la ansiedad

• Es el autor de las obras que hay en la calle Hidalgo

• “Te vas a morir de hambre” le decían, pero triunfó

Por Juan Ramón Martín Franco

Alfonso Ocampo Murillo nació en Tepatitlán el 21 de octubre de 1992. Es hijo de Alfonso Ocampo Gutiérrez y Martha Murillo Cruz.

Estudió la primaria en la escuela Niño Artillero y el primero y segundo de secundaria en la Técnica 25 de la Colonia del Carmen.

Abandonó la secundaria para ayudar económicamente a su familia, aunque tampoco le gustaban algunas materias como la de matemáticas, porque decía que no le servirían de mucho.

A los 11 años entró a trabajar en una ferretería que está por Avenida La Paz, empezó desde abajo y se fue superando hasta llegar a ser el encargado, ahí duró ocho años.

A los 18 años empezó con una crisis de ansiedad, que Él tribute a la presión del trabajo y a querer que todo saliera bien.

Los doctores llegaron a decirle que su problema era cardiaco, hasta que conoció al psiquiatra Ramiro García Márquez quien le diagnosticó Crisis de Ansiedad y le dio un tratamiento de un año. En ese tiempo renunció al trabajo y se recluyó en su casa.

Con todo el día libre, comenzó a practicar el tallado de madera como pasatiempo. Su primer trabajo fue tallar la cara de un Cristo. Su papá, que es ebanista, quedó impresionado por lo bien hecho que estaba. Ahí descubrió su talento y siguió practicando con pedazos de madera, esto lo hacía sentir bien y empezó a relajarse.

Como todo en la vida, los primeros dos años no vendía nada, sus obras y no valían nada, su familia se oponía a que se dedicara a la escultura, le decían que se iba a morir de hambre.

Pero poco a poco empezó a darse a conocer, sobre todo de boca en boca, y empezó a cambiar la depresión por el reconocimiento, la calidad de su obra fue su carta de presentación, algunas televisoras le hicieron reportajes y su trabajo empezó a tener valor.

Ha participado en tres simposios internacionales y esto le ayudó a darse a conocer fuera de Tepatitlán.

Alfonso se define como un hiperrealista, quiere que sus esculturas tengan una expresión viva, que los rostros expresen sentimientos, algo que es difícil, pero lo ha logrado.

Desde hace 8 años vive de la escultura y vive decorosamente, se le nota la satisfacción de lo que ha logrado y lo disfruta. Para ser artista es extrovertido, normalmente son todo lo contrario.

Da clases en la Casa de la Cultura y le gusta ayudar a los jóvenes con talento, actualmente ha realizado entre 120 y 130 obras, siempre con el sello del hiperrealismo.

Trabajó en una obra monumental que está en Puente de Calderón junto con Francisco Sandoval, Jorge Gómez y su primo, a Él le tocó labrar la figura de Miguel Hidalgo en 3D.

Esta obra fue tallada sobre eucalipto y representa la batalla que se llevó a cabo en ese lugar. Comenta que se puede tallar en cualquier madera.

Sus obras han ido a parar a muchas partes de la República y algunas al extranjero.

Él es el autor de las obras que están sobre la calle Hidalgo de Tepatitlán, algunas de ellas polémicas, como el desnudo que tituló “Quién soy y a dónde voy” que representa un hombre alto y delgado cubierto en su cabeza con una bolsa de papel, y al mismo tiempo con una sonrisa pintada, en esta obra resalta la anatomía mal nutrida, parece drogado, quiere representar a una parte de la sociedad que se encuentra en esas condiciones.

Lo polémico fue que la pusieran afuera del santuario del Señor de la Misericordia, por lo que mucha gente se ofendió pensando que era una falta de respeto (nunca fue la intención) y la tuvieron que reubicar sobre la misma calle Hidalgo.

Otra obra fue la de “El Payaso”, algunos la relacionan con una cara diabólica, con un payaso maligno, de mal augurio. A mí me parece una obra de arte.

“El Sonorita es otra de las obras de la calle Hidalgo, ésta despierta simpatías.

Uno de sus objetivos es abrir una galería donde pueda ayudar a los demás artistas en diferentes disciplinas y seguir impartiendo clases.

Actualmente está trabajando en una colección de familia, que será una escultura del papá, la mamá y los hijos, que quiere exhibir en varios municipios. También trabaja en la elaboración de unas botellas para una fábrica de tequila.

Alfonso es un joven que se ha superado y ha vencido todos los obstáculos, se siente orgulloso y confiado en que va a lograr lo que se propone, piensa en trascender con su obra y dejar un legado.

Sin duda lo va a lograr, tiene el espíritu de un triunfador y como dice Él: “Lo que me propongo lo logro”.

Felicidades.

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